Etiquetas

1976 1985 1995 1996 1997 2002 2016 abuela aburrido academicos Afganistán africa Albert Sánchez Piñol Aldous Huxley alegoría Alemania Alessandro Baricco Alexandría alienación amazonas america amistad amor anarquismo Andes Angola Antoine Saint-Exupéry António Lobo Antunes arge Argentina arte Atwood Auster austríaco Autoficción autor autoritarismo autostop aventura Barcelona Barnes Beatnik benedetti Berlin Biafra biologia Bioy Casares Borges Boston brasil Bruce Chatwin Buechner Buenos Aires Bukowski caballos Camilo Jose Cela campo canada canguru Cannery row capitalismo Carlos Castaneda Castaneda catalan Catalunya César Aira chatwin Chile Chimamanda Ngozi Adichie chinos ciencia ficcion Ciencia Ficción ciudad civilizacion clases sociales clasico clásico cocina Coetzee colombia colonialismo colores comunismo Congo consciencia contemporáneo crisis economica critica social crotos cuentos cuentos cortos cuidad culpa y inocencia cultura D.H. Lawrence daniel Kehlmann darwinismo Dave Eggers depresión derecho desaparecidos desarollo desgracia detectives dialogo diario dictadura dinero distopia/utopia Dostojewskij Douglas Adams drogas Egipto Enrique Vila-Matas escritura España espionaje estados unidos estadounidense estilo de escritura moderna Estonia evolucion exilio existencialismo familia fantasia fantástico fauna felicidad feminismo Fernando Pessoa ficción Fogwill Francia futbol futuro Gabriel García Márquez gales gemelos geografia George Orwell Glavinic Goethe Gonçalo M. Tavares Graham Greene Greene guerilla guerra guerra civil Guerra Civil Espaniola guerrilla Handke Harry Hole Haruki Murakami Helena Corbellini Henry Trujillo Herman Koch Hermann Hesse Herrndorf hippie hippies historia holandés homosexualidad Houellebecq humor identidad idioma ilustrado imigracion india indigenas infancia infantil inglaterra ingles inmigrantes intercultural intriga Irak Irán Isla Islam Italia italiano Jack Kerouac Jo Nesbo John Irving john steinbeck joseph conrad jovenes Juan José Millás Juan Pablo Villarino Juan Rulfo Julian Barnes juvenil kafka kafkiano Kehlmann latino latinoamericano Lawrence Durell Levrero libros lisboa literatura africana literatura alemana literatura pop London lunfardo Luxemburgo Mairal Malvinas Manuel da Silva Ramos mar Marc-Uwe Kling Margaret Atwood Mario Levrero Mario Vargas Llosa Mazzantini memoria meta-ficcion mexico minirelatos mitologia mitología moçambique moderno Montevideo moral mujer mujeres multiculturalismo Munich Murakami navegar Nicaragua Niccolò Ammaniti Nigeria no vale la pena nomada nómada nómadas nomadismo non-fiction novela novela corta novela de barrio novela negra nueva novela latinoamericana Nueva York obrero occidente Octavio Paz okupas Olguín onetti Oriente oso ostracismo Osvaldo Baigorria otro libro aleman Pablo Ramos parabola Paris partido comunista pastiche Patagonia Pedro Paramo. latinoamericano percepción periodismo persia peru Perú playa poesia poesía policíaca policial poligamia Politica ficcion porcelana portugal portugues Premio Nobel prostitucion psicoananalisis puerto Puig racismo Rafik Schami raza realismo realismo magico realismo. cela Reino Unido relato religion República Dominicana rio ritual de pasaje Robert Musil rui zink Rusia sabiduria Sacheri Saer satira Schnitzler Sergio Olguín serie: O reino sexo sexualidad siglo XX sigloXIX simulacro Siria sistema escolar Skármeta soledad Sudafrica Suecia sueño surrealismo Tango Tomás Eloy Martínez tremendismo trilogía involuntaria triologia truco Trujillo turismo unicornios uruguay utopia politica vagabundo vagabundos vargas llosa vejez viaje viajero vida y muerte. vide de campo Viena violencia violencia domestica violencia sexual zadie smith

30 abril, 2017

Selva Almada - Chicas muertas (2014)


Hay tantas chicas muertas, tantos crimenes impunes, que se las puede confundir. Selva Almada se concentra en tres, tres casos de los años '80 no resueltos, conocidos en Argentina. Pero en su investigación se va enterando de más femicidios, de antes de que se conociera este término que ahora se usa [el diccionario del editor de texto instalado en mi computador en el que escribo esta reseña me corrige: solo conoce la palabra homicidio]. Es un esfuerzo mínimo que se le pide al lector, requiere estar atento a la especificidad de cada una de las tres, Andrea, Sarita y María Luísa. Uno comienza a preguntar y se entera siempre más tragedias, injusticias, desaparecimientos y misterios muy similares, es así. (Además de los tantos muertes de jóvenes en motos.)
A mí, los temas policiales de asesinatos en la literatura no me llama la atención, ni por el miedo que se procura sentir en la literatura del miedo, ni por sensacionalista de leer sobre violencia basada en casos reales, pero me interesa como se lleva el tema al publico en formas que no son el periodismo amarillista o la morbosa fascinación del mal. Y últimamente llegó a hablarse más ampliamente, a condenarse en público, a cuestionar las pautas de violencia de género más subyacentes, hay movimientos nuevos, marchas a los que van los que antes no iban, etc.. Renovar la memoria es un trabajo importante. Como sé que la entrerriana Selva Almada escribe muy bien, me lancé con este libro, que desconociendo la autora, con este titulo jamás lo hubiese tocado.
Chicas muertas comienza de la mejor manera para evocar el clima de la vida desnuda, la narradora en primera persona se despierta un domingo en la casa de su familia, en Villa Elisa. Es una madrugada de tormenta y siente el colchón húmedo, formas babosas y tibios moviéndose entre sus piernas. Tarda un momento en entender que fue la gata que estuvo pariendo ahí y encoge la piernas, abrazándose a si misma para seguir durmiendo. Los gatos desaparecen y nunca más se sabe de ellos. Desde la primera página se introduce así la sensación de incomodidad, dentro de la propia casa, de un miedo difuso de la vida y la muerta de los que tienen el poder de parir. La narradora que investiga el caso recuerda como aquel domingo enteró de la muerte de Andrea, apuñalada en el corazón, por la radio. Esta parte también es de no-ficción o crónica, la autora se crió ahí. Sin embargo se lee como ficción, en mis ojos esto es bueno. Como en Ladrilleros, la narrativa de Selva Almada recorre el Litoral y Norte, Entre Ríos, Santiago del Estero, Paraná, Chaco, descubriendo paisajes sociales de lo más comunes y más negligenciado culturalmente.
Por más bien que escribe la autora, que pasaron casi treinta años y eso se nota. La pobreza y policía todavía de tiempos de dictadura ayudan con que este tipo de casos nunca se resolvieran. La cronista-narradora se envuelve en los casos, tuvo una beca para investigar y llega a tanto que comienza a sospechar y ver miradas lascivas - siempre de hombres mayores para adolescentes muy jóvenes - en todo lado, que no tengo dudas, es una precaución justificada. Ella concluye el libro en enero 2014 cuando, como escribe, en lo que va el año ya fueron asesinadas al menos 10 mujeres. En el 2017 podemos agregar a Micaela García, militante de Ni una menos y Araceli Fulles y unas cuantas más, promedio casi una por día en Argentina.

26 abril, 2017

Martín Kohan - Ciencias Morales (2007)


Hace unos años, cuando me quejaba de unos ensayos  que tenia que escribir para la facultad, y que venían sobre nada o nada de mi interés, un trabajo interminable, un penoso llenar páginas a la fuerza porque todo que quería decir ya estaba dicho. Mi amiga Lara dijo entonces que ella no tenía ese problema, en cambio inventa páginas sobre cualquier tema "si tiene que ser, te escribo 20 páginas sobre pichí".
María Teresa trabaja como preceptora en el Colegio Nacional. Ella pode ser descrita como una mujer tímida, pero desempeña su trabajo a la perfección. Es sumisa a las autoridades y encuentra cada pormenor de irregularidades en la conducta y vestimenta de los alumnos a su cargo. Vive con la madre vieja y deprimida, siempre esperando noticias del hermano que está en el sur, como soldado de la guerra de las Malvinas.
Bueno, Martín Kohan logra montar un suspenso increíble con eso, con el momento íntimo de orinar. Práctica cotidiana de cada ser vivo,  para nada insignificante, diferenciado por sexo, algunos que mean parados (no se aplica en este libro ni una vez la palabra mear, esto es palabra de hombre, grosería, cosa que Maria Teresa nunca diría, ni tampoco se admite usar en sus pensamientos. Estas prácticas son traducido a espacios normalizados, los hombres acá, mujeres allá, mingitorios, cubículos, tazas y pozos sanitarios. Los hombres no hacen las dos necesidades al mismo tiempo, no se secan, pero se sacuden su "cosa" y con menos frecuencia se lavan las manos.
El gran Colegio Nacional de muros gruesos es un espacio representativo del país, pero paradójicamente es un espacio cerrado, opresivo, silenciado.
La inclusión de alumnos de las provincias en la institución elitista, posteriormente la inclusión de mujeres, todo eso de alguna manera representa la historia de la patria de los ciudadanos ideales. Es una profunda verdad argentina que se pelean los porteños con los provincianos. Y antes de incluir las mujeres seguramente había menos alboroto en el colegio. Fundado 1778 por el Virrey Vértiz, el colegio albergó al gran héroe Manuel Belgrano, creador de la bandera y miembro de la primera Junta de gobierno 1810. Los alumnos tienen que leer la novela Juvenilia de Miguel Cané que trata sobre el gran colegio, al que Sarmiento no consiguió entrar, que 1863 se refundó por Bartolomé Mitre.
En su trabajo, Maria Teresa cumple prolijamente el protocolo, eso implica que tiene que controlar el largo del pelo de los muchachos en la nuca y el color de las media. Para hacerlo bien, Maria Teresa tiene que invadir espacios privados, acercar su mano a la nuca y pedir el largo del pelo con las manos, agacharse y levantar la pernera del pantalón más de lo que el trato del "como debe ser" entre hombre y mujer podría llegar a admitir, pero tiene que ser y lo hace.
Si los alumnos quisieran cometer una transgresión lo deben hacer en los baños de los chicos. Esta idea se le vuelve obsesión. Hay un alumno que huele a tabaco, tal vez fuma en el baño, el único espacio no supervisado y vigilado como los otros, igual sí, las ventanas no se abren, la puerta de entrada es de vaivén y dejaría salir salir el humo y delataría el transgresor. También queda claro que los profesores no dejan salir al baño dos alumnos al mismo tiempo.
Dentro del colegio su impecable imagen tiene que ser mantenida también en tiempos difíciles como los que corren. Con desfiles y actos a los héroes se recuerda la disciplina, el orden. La argentinidad hay que resaltarla, no puede faltar las escarapelas en los uniformes y la imagen disciplinada es más importante que nunca, aunque los autoridades no expliquen porqué.
Al ensayar los actos de la bandera, juran morir por ella, juran del corazón, tienen que mirar en frente sin pestañar, pode derrumbarse un edificio en la vereda, no los debe distraer de su deber.
Maria teresa sospecha que los alumnos fuman, quiere pescar uno, entregarlo a las autoridades y merecer asi la atencion de su superior al que admira. El señor Biasutto, el señor jefe de los preceptores va a ser orgullo de ella. Desenvuelve con afán en esta tarea, que en un primer momento le pareció inadecuado, pero cuando adoptó la rutina de encerrarse en un cubículo del baño de varones, se acostumbra y se cree cerca del objetivo. Este espacio protegido le brinda oportunidad de descubrir su propia intimidad, el placer del cuerpo cuando hace sus necesidades, mear en sintonia con otros seres de fisionomía diferentes. Ver y oír y oler desde su escondite los hombres que ella nunca ha visto orinar en su vida.
Hay en esta novela cierta obsesión con aquello que no se puede ver o tocar, igual que en algunas de sus otras novelas, de las que leí dos. Fuera de lugar y Bahía Blanca. Aquí también se menciona el sur inhóspito, y la localidad de Monte Hermoso, Bahía Blanca, son novelas que exploran geografías argentinas.
En el colegio hay tanta disciplina, tanto silencio, que es difícil determinar cuando un alumno se ríe indebidamente, o cuando mira demasiado a la profesora y tiene que ser reconvenido. Tal vez solo mira en frente, son detalles que hacen la diferencia, maneras de percibir intenciones. Lo que Maria Teresa al final descubre es peor que un fumar en el baño, es la violencia de la época encarnada. No lo puede denunciar, porque superficialmente todo sigue igual, que los terrores de algunos no influyen de manera alguna en el día día de la normalidad hasta que acaba la Guerra de Malvinas.
Es muy fuerte este libro, es algo que tiene que ser digerido con tiempo. Bien logrado, el personaje central me parece muy "real" a falta de mejor palabra. Voy a seguir con este autor.

20 abril, 2017

Pablo Plotkin - Un futuro radiante (2016)


En poco tiempo se me hizo adictivo, no sé si hay más de esto, pero estaría dispuesta de hacer lo que fuere para conseguirlo. Parece que todavía no hay más novelas de Pablo Plotkin, pero lo cierto es que no escribe como principiante, viene del periodismo me dice google, pero en Un futuro radiante me parecía estar leyendo un veterano de la novela, de esos que son capaces de inventar historias y personajes que no se olvidan.
No sé que pasa que de repente cada vez más escritores que leo son amigos de amigos, una conoce a Ricardo Piglia, el otro (mi amigo Pablo) fue a la primaria con Pablo Plotkin. O por lo menos ya me parece que son todos amigos de amigos porque vengo metiéndome más y más en este mundo de novelas argentinas que me hacen sentir en casa. Por suerte ese mundo sigue creciendo y no está muriendo aunque algunos por ahí lo prediquen.
La narración de Un futuro radiante enfoca dos hermanos que viven el Apocalipsis bonaerense, o el post-apocalipsis, no se sabe. Dubi y el hermano son dos personajes memorables, que se quieren, dependen uno del otro y tienen sus conflictos, porque, como suele pasar con hermanos, cada uno creció a la sombra del otro. Al mismo tiempos son diferentes y tienen cada uno su vida y sus secretos y eso en tiempos apocalípticos todo tiene otro valor. Uno más idealista-soñador, otro más practico-alienado. Las profesiones y disciplinas aprendidas de la vida de trabajo de antaño ya no sirven, ahora es preciso estabilidad emocional. En la Argentina de Plotkin resta poca gente, después de explosiones químicas, plagas de palomas y catástrofes infecciosas que llevaron planificados éxodos del país  y cuarentenas y sobre todo cobró muchas muertes. El derrape dejó un desorden que es también el comienzo de una nueva orden.
Se podría clasificar como ciencia ficción, pero también puede ser adecuado pensarlo como una novela de familia, de política o de economía. Buenos Aires está lleno de palomas infestadas que picotean y pierden plumas y la única manera de defenderse son pistolas electro-magneticas. Los dos hermanos viajan en un viejo ciclomotor, se refugian donde pueden. Hay o había algun gobierno que se llamó Autoridad de la Emergencia y un grupo de hipsters, también hay bandas de linyeras y ecologistas en lucha por el poder y la Refundación. En las novelas de ciencia ficción hay siempre un grupo de ambientalistas entre los sobrevivientes y frecuentemente hay cosas verdes fosforescentes, como en Oryx and Crake y El año del diluvio de Margaret Atwood por ejemplo. Aquí hay bandos de pistoleros y las tropas del matón Panzer (nombre que en alemán se traduce en tanque de guerra) con base en las barracas y pabellones en ruinas de la facultad de Agronomía. Es ese el nuevo orden de las cosas, por lo menos por en cuanto. Quedan muy pocas mujeres, una de esas, Belén, se refugia con los dos hermanos en el barrio de San Martin. Ella es la ex-novia del violento líder Panzer quien la anda buscando por todas partes. Los hermanos la esconden, pero ella no deja de representar un problema para ellos. No hay futuro, eso también lo evidencia la profunda crisis de paternidad que atraviesa el narrador y su hermano y a mucho más gente de la sociedad. El futuro estaría en las mujeres, pero a las mujeres no se las controla, ni parece posible entablar una convivencia pacífica con ellas en estos tiempos.
Culturalmente, obvio, reina la nostalgia, fuertemente ligada a a musica pop, todos remakes de los antiguos hits de la época de nuestras abuelas. Curiosamente los dos hermanos son los nietos de una cantante famosa del grupo de las Mamushkas, convirtiendo a los hermanos en los dueños del material público y privado producido por la abuela. Las cosas que dejó en su casa en Villa Crespo, fotos, discos, y pósters es capital simbólico de alto valor con que pueden negociar con los que todavía consiguen comida y combustible. La nueva política entre los grupo que se forman es bastante parecida a la nuestra de ahora, los hipsters organizan fiestas "de los salvados", y los otros, el ejercito de Panzer y los de la Autoridad piensan en reorganizar la sociedad.
Hay pastillitas con Donald Trump estampado que se vende en una fiesta de musica electrónica en Rio de Janeiro. También hay otra droga recreacional que se volvió dominante, que se llama "el derramadito" que seria tipo paco, adictivo y destructor, pero Panzer tiene una formula mejorada en sus manos que promete conectar las emociones primitivas con nuevas visiones del futuro. Lo llama Fizz y le desarrolla una campaña publicitaria.
La historia es narrado de la perspectivo de un yo sin nombre - uno de los hermanos - que hizo que me absorbió todavía más. Lo leí muerta de sueño incapaz de soltarla todo de un tirón y me dio pena que no tuviera más páginas. El final es un poco inacabado, pero como podría ser de otra manera?
Los hermanos se pierden de vista y cada uno avanza con su plan, mientras tanto los hippies se integran en la sociedad prometedora y pujante de Panzer, tal vez en una de evitar conflictos y asegurarse material para sus artesanías. Es difícil quedarse afuera, no colaborar con los nuevos sedes de poder. Discursan sobre las letras de las viejas canciones de las Mamushkas, reinterpretando a gusto. Los nuevos economistas se convencen de que el tiempo cero es en relidad es momento ideal para la inversión.
Se dice que el género distópico es global y no local, que echa a perder las tradiciones literarias nacionales, pero no estoy de acuerdo. Esto es una novela muy argentina, pasando por un mapa de Buenos Aires, por los personajes, el humor, y el habla rioplatense. 
Me quedo con la sensación típica de las novelas de anticipación: Al final todo acaba, pero si no nos morimos todos, todo sigue igual, pero peor.

17 abril, 2017

Agustín Fernández Mallo - Limbo (2014)


En una época en que el presidente de la nación más poderosa publica via Twitter, una época en que youtube mató a MTV que a su vez mató al radio star, etc. y la imagen se comió a la palabra, vale la pena reconsiderar el presente de hoy tan carente de futuro y de pasado de un abordaje interdisciplinario o multidisciplinar. Creo que Limbo es uno de esos intentos. La vieja división de ficción y realidad también ya no sirve. La novela es solo un pequeño medio en todo eso, medio anacrónico, como los cassettes TDK. El arte y la ciencia comparten mucho más terreno de que nos han hecho creer.

La novela tiene cosas que me interesan bastante, pero están poco conectados, se me hizo lenta y no sé porque, porque me cae muy bien el narrador que parece salido de un episodio de Big-Bang Theory. Por alguna razón que desconozco se me hizo muy largo este Limbo. Creo que es porque no evoca, o en mi opinión, ni intentó de transmitir alguna emoción.
 
Son varias historias, pero parece que se trata siempre de la misma gente, o de identidades conectadas, aunque no se menciona sus nombres. Una chica mexicana diseñadora de bolsitas de vomitar de los aviones y un músico y escritor español.

El tema, como anuncia el título, es el limbo, los umbrales, las rendijas, los bordes, lo entremedio entre  vida y muerte. Se aborda el tema desde la física cuántica a nivel de átomos, hasta las revistas de periodismo sensacionalista y pasando por mucho más temas. No sé porque, pero últimamente está muy en boga la teoría de Heisenberg, el principio de Incertidumbre, de 1925(?), lo escuché y leí en diferentes contextos.
Elegí leer la novela, porque tiene imágenes y listas y me encanta eso, obvio.

La novela recoge "basura teórica", pero no solo basura, del arte, de la música, literatura, política y se fabrica su propia realidad. Invita al zapping.

El narrador está convencido de que ya la Biblia fue el primer libro fragmentado, de micro-cuentos en hipertexto con enlaces y todos los elementos que hoy consideramos un desenvolvimiento (póst-)moderno. Hace listas, como: 
Wagner -> Nirvana
Vivaldi -> Supertramp
Bach-> Radiohead
...
Se cuenta el secuestro de una chica en México, que parece la misma chica que diseña bolsas para vomitar, el secuestro duró 2 años, en los que nunca vio la cara de los secuestradores ni tuvo esperanza de sobrevivir. Logró entretenerse para no enloquecer durante dos años en el mismo piso solo con una camera de fotos. La muerte y la vida están siempre dentro del mismo cuerpo, la muerte son esas partículas que ensucian la ropa. La cabeza es un computador. 

Consumo = sucesiva muerte y resurrección de nuestros cuerpos a través del compulsivo uso de ideas y objetos.

Los dos emprenden un viaje a través de Estados Unidos para encontrar El sonido del Fin, concepto que fue desde la ciencia oriental a lo hispster, underground, etc. todo para contrariar a Darwin.

Trata de los desiertos, de la nostalgia de lo real, se observa el efecto de cuadros con personas que dan la espalda al espectador, que miran? Hay "memoria aumentada" o un "pasado aumentado".

¿cuál es la diferencia entre sonido, ruido y musica? ¿Cuánta realidad hay en la música? El eco del estudio de grabación cambia cuando uno coloca en el medio un carrito de supermercado lleno de tarrinas de helados de té?

Hay algo de J.G. Ballard y J.L. Borges, y se menciona los Diarios de Kafka. Hay google streetview también y se menciona la banda Eels, cosa que me transportó al verano en que tenía 15 años! Tmb se menciona al fantasma Casper que debe ser de una película de los '90.

El clonaje es el simulacro biológico, la copia, la representación, el standby son la esencia de la vida, já está en la Bíblia y en todo lado. En Limbo siempre interesan las cosas de entremedio, los vivos muertos y los objetos materiales vivos.
Sería una literatura postautónoma, si se quiere aplicar este concepto. No está mal, pero en la segunda mitad me aburrió.

01 abril, 2017

Martín Kohan - Bahía Blanca (2012)

Me gustó, pero un poco menos de lo que estaba a espera.

En las primeras páginas me parecía tener en manos otra novela en clave de absurdo, de ellos con narrador de "yo me hago el estúpido y cuento muchas cosas que a nadie le interesan, hasta fastidian un poco y en el medio escondo las ideas buenas y pongo en cuestión las cosas que se asumen por reales". Hay varias maneras de hacer esto, a lo humorístico por ejemplo, o a lo irónico. Pero esa primera impresión es engañosa, no tiene nada que ver con lo absurdo. El relato oscila entre lo que se podría clasificar policial, realismo, novela meta-ficcional.
Está escrito en primera persona, cosa que me trajo a la miente las autoficciones/diario-ficciones de Mario Levrero o Enrique Vila-Matas, también César Aira y Pablo Ramas encaran desde el yo o a través del yo para transmitir de forma intima y subjetiva el asunto de lo escrito y al mismo tiempo investigar donde termina la realidad del yo y donde empieza la ficción (son estos de los que me acuerdo porque no leí otra cosa últimamente).
Se introduce la ciudad de Bahía Blanca, una ciudad con adjetivo, como Buenos Aires o Monte Hermoso. Bastión de militares, de católicos, del frío y más general, de lo feo. Además repleta de símbolos patrios, arquitecturas del poder, el trazo del tiempo colonial con sus avenidas, calles laterales, parques, una plaza central con teatro, cañón y catedral.
El protagonista, Mario Novoa, es investigador en literatura y al igual que el autor es profesor en la UBA. Cuenta en su diario la operación dispersarse, distraerse, su objectivo es no pensar en nada, o en todo pero entonces superficialmente, pasar a otros temas. Y para ese fin, la ciudad de Bahía Blanca le parece adecuada. El porqué de esta obsesión solo se revela más adelante. Tiene sueños recurrentes con un león plateado al que tiene que enfrentar en pelea, no puede evadir. Más tarde sabemos que ese león se parece mucho al logotipo de la marca de coches Peugeot.
Consiguió una licencia de su trabajo en la universidad de Buenos Aires, a través de los huecos en la burocracia académica, y con la excusa de efectuar una investigación sobre Martínez Estrada (del que el narrador sobre todo admira su habilidad para cambiar de tema pero nunca leyó nada). (Yo no sé nada sobre Martínez Estrada, pero tengo la certeza que esta novela está llena de referencias y paralelismos).
Se pone a deambular por la ciudad buscando evadirse, disiparse perder concentración, conoce a un vecino, a la chica del locutorio donde regularmente va a borrar el correo electrónico spam que recibe. Conoce también a una catequista que acostumbra tocar en su puerta con sus colegas y hablar de las tentaciones, remordimientos (eso que lo perdió a Edipo Rey antes incluso de cometer su crimen) pero Mario Novoa aclar que rechaza estos remordimientos inducidos. Y le hablan de la paz y la salvación que Dios provee y conoce también a una prostituta en el puerto de Ingeniero White (otra localidad de atributo "blanca"). Las tres mujeres parecen fundirse en una sola. Hay cierta obsesión con aquello que no se puede ver o tocar (mujer, computadora, dinero en la caja automática), como ocurre en Fuera de lugar, su otra novela. En las dos novelas se exploran espacios periféricos de la Argentina, puertos, fronteras, el sur, el oeste, el litoral, etc.
Otro paralelo que encontré es que se menciona a la caída de la Unión Soviética como ejemplo de un cambio de circunstancias (eso que el protagonista tanto anhela). En Fuera de lugar es la globalización y el mercado de consumo que se abre en la antigua URSS y que se siente hasta en la provincia argentina, en Bahía Blanca es solo un ejemplo imaginado de las transformaciones que podrían inferir en responsabilidades personales del protagonista.
"Un poco a la manera de aquel famoso astronauta soviético al que puso en la órbita la URSS, y orbitaba todavía con su nave con hoz y martillo cuando sucumbió  el proyecto de socialismo en un solo país (..) y no existía por ende ya en la tierra ninguna nación, ninguna entidad, ninguna potencia, ninguna oficina dispuesta a bajar al astronauta a la tierra para traerlo de  nuevo a casa (y es que «casa» es lo que no existía más).
¿No podría quedar asimismo yo, olvidado de las administraciones, huérfano de cualquier burocracia, librado a la orbitación perfectamente quieta de mi vida en esta casa?"
Es solo un ejemplo, no adelanta la narración, pero ofrece una oportunidad de pensar lo "póst-nacional" en otros términos. De que forma el espacio en general (la ciudad etc.) y el estado nacional contienen o determinan a la acción individual? En que modalidades se sienten los efectos de la así llamada globalización y desterritorialización del imaginário nacional? (o eso que se refiere como amenazas de lo real).

Acaba el mes en Bahía Blanca y las circunstancias le obligan a volver a Buenos Aires. El casual encuentro de un viejo amigo justo ahí, parece una conspiración del destino. Le sigue una confesión de un crimen cometido. Igual ya se anunciaba que algo había hecho. La narración del diario (del protagonista para si mismo) falla en fomentar el ansiado olvido y en hacer pasar el tiempo y la escritura sirve como confesión.

Vuelve sin entusiasmo a su trabajo donde da clases siempre sobre los mismos temas: la disolución contemporánea del sujeto, la crisis de la noción de la verdad, la historia como narración, la genealogía de la moral.

Un alumno de Maestría le escribe preguntándole cosas de las lecturas que se hacen de Crimen y Castigo de Dostoievski, sobre la relación entre literatura y vida (político-ideológica, discurso, psicoanalítica o filosófica). A pesar de responder que no es referente en el tema, que no tiene tiempo de responder, que no le interesa, o que "sí, sí" el alumno no se cansa de mandar e-mails en que las temas que alude a temas que están aludiendo a la propia situación del profesor.

Y la novela se transforma. En un estilo que es mezcla rara entre contar cosas con demasiados pormenores hasta casi aburrir y luego dejar caer unas pistas que levantan el vuelvo de la narración policial y psicológica.

Mientras que en la primera mitad de la novela se notaban las datas en el diario y las temporalidades en general, por ejemplo en la música, deporte, tecnología, en el amigo que de profesión es "continuista" (cine) y las cosas pasan porque acontecen, pero también porque van quedando atrás, por cronología, por inercia de la resignación, en la segunda mitad es el espacio el eje dimensional principal. [El amigo continuista comienza hacer su propia película en la que se centra sobre el desmantelamiento de las lineas ferroviarias (o sea cuando el espacio volvió a ser más grande y a hacer la estación un museo muerto, el tiempo se detiene?].

Las anotaciones del diario se substituyen por nombres de calles, direcciones "Juncal y Coronel Díaz". Se siguen descripciones de Buenos Aires hiperrealistas, (ecfrases se dice?), donde el protagonista de manera neurótica, enumera detalles, nos cuenta que marcas tienen las zapatillas de la gente que corre para alcanzar un colectivo del que nos cuenta los colores, el número, etc. Las publicidades, las músicas, los ruidos. El trazo urbano que no invita a uno de desplazarse de A a B, sino más bien a pasear. En la ruta ya es distinto, es un reino de velocidad, una forma de progreso. La percepción y las secuencias me recuerdan mucho a Juan José Saer del que leí Nadie, nadie, nunca.

El resto de la novela es de tipo policial, por eso no voy a revelar aquí.
Si bien no hay visibilidad de su culpa, Mario Novoa tiene la consciencia de culpado, igual que o boxeador es boxeador de por vida, el se quedará de por vida así. Y al final no sabemos como sigue la historia. Será que las casualidades y descuidos conspiran, como cuando al protagonista le avisan que perdió sus documentos cerca del lugar comprometido, o es que no se resistirá a la presión psicológica (emails). Se insinúa que le parece el contra-golpe como única solución, pero eso ya es cuestión de las conclusiones del lector.


Translate