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20 mayo, 2017

Fogwill - Vivir afuera (1998)


Casi 300 páginas sobre fulanos/as que chupan pijas, aprietan veteranos por guita o por ganas, o tienen paranoia de la yuta. Fogwill debe tener un especial placer al imaginar eso. Escribe con un desprecio que sólo puedo comparar con Houellebecq, solo que escribe a lo argentino y - en mi opinión- bastante mejor, porque la novela es mucho más que odio y polémica. Hasta le inventa palabras nuevas para describir el sexo oral, experiencia de confusión, fusión y efusión láctea endogargántea, por ejemplo. Y aunque provoque asco y entristece, me parece que retrata ciertas situaciones de vida y ambientes que se criaron o agravaron en la Argentina de los 90 y no solo satisface su necesidad personal de desahogar la bronca y escandalizar como lo hace el segundo. A pesar de todo, me cansé un poco de las pijas y los prejuicios y de que en realidad no pasa mucho. La acción de Vivir afuera transcurre en la época menemista (1994), época del SIDA y de los cassettes compact y walkmans. Fue publicada cuando el gobierno de Carlos Menem todavía no llegaba a su fin. Una política excluyente que giraba a la velocidad de las privatizaciones y los mass media, generando un espacio central en el país que condenaba a muchísima gente a la periferia: al margen, a todo eso que queda fuera de la General Paz, pero también en el centro. Los excluidos son, entre otros: judíos, seropositivos, pequeños traficantes de droga, mujeres que se prostituyen, villeros, además ex-milicos y analistas. El resto, la gilada. O sea, no son solo pobres y no se quedan en los suburbios, se mueven por varios ámbitos sociales y geográficos. Es esa una de las literatura "compuesta por materiales cotidianas, materiales bajas" o de "estética de la transgresión", o sea políticamente no correcto, misógino, racista, anti-nacional, etc. que está conquistando su legitimidad de ser. Pero bueno, quien busca Arlt y Borges en cada texto que se publica en Argentina, lo encontrará.
Son varias historias cruzadas, transcurren todas en una madrugada de Buenos Aires, en que los personajes transitan por el conurbano, todos ven el mismo amanecer, varios tienen sexo al mismo tiempo, todos viven en especies de sociedades paralelas. Se narran unas pocas horas de las vidas de Mariana, Saúl, Gil Wolff, Susi y Pichi que se encuentran o pasan cerca los unos de los otros y la narración y los diálogos van alternando entre ellos a un ritmo rápido. Sus experiencias, sus pensamientos y se exponen las maneras que adaptaron para zafarse en la vida en que cuando no hay mucha oportunidad otra que el negocio de droga, los tratos con botones y bocinas de la policía y hacer gatos para subsistir. Saúl es hematólogo, judío pobre, que adora jugar con sangre  en su vida sexual y ahora trabaja atendiendo pacientes de HIV/SIDA (que por ahí se refiere como "la pudrición total"), medio obsesionado y eterno antipático. Gil Wolff es un ex-alumno del liceo de la Marina de la promoción del '54, sin hijos, ya veterano con fallas de memoria, hace negocios con sistemas GPS militares y cosas así, es obsesionado con guita y sueños en que ataca la Quinta Presidencial en Olivos. También tiene algún fondo judío. Al inicio me pareció difícil entrarle, me confundía los personajes, no solo porque las escenas "se enganchan", pero es porque lo leí en una fotocopia con letras minúsculas. Además me falta saber más de quien es quien de la Buenos Aires mediática y/o judía de los '90 y tampoco conozco personalmente la zona Quilmes, City Bell, Florencio Varela. Leí por ahí Wolff es el alter-ego de Fogwill. Las letras de sus nombres son los mismas. (Se lee en página 46: - Soy editor y crítico - pensó -, en el fondo, yo también hago negocios con basura..) Mariana yira, le gusta la falopa y trabaja para los policías. En un momento conoce a Wolff en un bar y va con él a su casa, y aunque él se hace el escritor pobre para Mariana todos estos libros deben valer una fortuna. Susi es la novia de Pichi y sueña con un futuro mejor, sin dormir cada noche en otra cama, sueña planchar sábanas y oler limpio. Pichi estuvo en Puerto Argentino, es un chico que curra de todo, trata de Susi, de Mariana y sus familias, tiene contactos y hace favores, además plantó Cannabis en la costa. Sueña con ir a Corrientes y no al casino de Mar del Plata. Sus vidas se cruzan en esa madrugada de amanecer que parece anunciar lluvia y tiñe las nubes de colores. La vuelta a la democracia todavía reciente, la experiencia de Malvinas todavía en los huesos, Pichi vive angustiado, ve ingleses en todos lados. Ocurren los atentados a la Embajada de Israel 1992 y al AMIA 1994 con muchísimos muertes.
Parece que satiriza a Ricardo Piglia, pero si es así no reparé. Encontré varios puntos de conexión con César Aira, aunque no sé si Fogwill hubiese gustado de esa comparación. Los gimnasios, las villas, la basura, la droga, los pastores evangélicos y sus quintas de rehabilitación, las cameras de vigilancia en todo lado,.. También con La virgen Cabezas de Gabriela Cabezón Cámara, el lenguaje villero, el sexo perverso, violencia gratuita, Susana Gimenez, etc. La mezcla esa de la introspección sobre las diferentes realidades sociales y verdades su iluminación desde ángulos inusuales y las cosas exageradas que retuerzan todo lo anteriormente elaborado. (No sé si estoy a inventar), también el lenguaje de distintos antros parece que Fogwill estudió bien o absorbió naturalmente.

También leí del autor: La Muchacha Punk (ni me acuerdo) y Help a él (buenísimo). Próximo en mi lista: Los Pichiciegos. Me gusta el estilo de Fogwill, los personajes me cayeron bien, pero sis historias de Vivir afuera me aburrieron un poco.

P.D.: Escribí esto y luego a seguir leí una nota en que se lo compara con Houellebecq:
  "este hábil manejo de los sociolectos forma parte del procedimiento verosimilizador de Fogwill; el recurso que completa dicho procedimiento es el de la profusión de detalles técnicos: autos, motores, aviones, armas, drogas, tendencias sociales y de consumo, cuestiones médicas (y transas)… en todo se interesa el autor para explicárnoslo con minuciosidad, lo cual produce que el lector acepte esa cascada orgánica de datos como cierta, sin preocuparse de verificar si todos sus detalles son verdaderos: uno lee, entiende y cree. Fogwill no inserta esos contenidos en la novela en forma de miniensayos interpolados en la acción (como sí lo hace, por ejemplo, otro autor con “mirada sociológica”, Michel Houellebecq, en novelas como Las partículas elementales o Plataforma), sino en las voces comunes y corrientes de sus narradores, lo cual no le resta eficacia."(https://elpezvolador.wordpress.com/2008/08/26/diez-anos-de-vivir-afuera/ )

18 mayo, 2017

Gabriela Cabezón Cámara - La virgen de Cabezas (2009)



Estoy a full en la literatura de las villas y de lo post-1989. De esta corriente me faltan leer unos importantes, como las novelas de Washington Cucurtu, Dalia Rosetti, Carlos Gamerro y keres cojer? = guan tu fak de Alejandro López y algunos más, que hasta ahora no consigo acá en Lisboa. La próxima lectura va a ser Vivir afuera de Fogwill. [Ahora que proliferan estas historias sobre "los excluidos" me cuesta creer que antes se escribía solo sobre los exitosos, normales, blancos, heteronormativos, etc.]

Es un libro bastante diferente de los que tengo leído por ahí. Después de los primeros capítulos ya lo quería dejar - por más que me cae bien lo queer, no me terminan de gustar la cumbia (arrgghhh) ni los Santos y ya leí suficientes violaciones y asesinatos en las últimas semanas. Cosas del estilo "sí, el cura me cogió cuando tenía 13, pero no es mala persona, yo también tenía ganas." Me dio asco y me aburrió un poco. Pero después me comenzó a gustar la historia de Qüity, que como periodista clase media se fue acercando a la villa y haciéndola centro de su vida, adoptando al nenito Kevin y enamorándose de Cleo. Cuenta la historia Villa-masacre-Miami. Creo que la ironía y el humor de la autora le van dando la credibilidad - o algo parecido- que me faltó en los primeros capítulos. Tiene un humor especial, me entretuvo bastante. Por ejemplo aparecen estampillas de ácidos con la imagen de la Virgen, o cuando Cleo reza, La Virgen haba en español medieval-cervantino de España y Cleo adapta su criollo rioplatense: "Ah.. sí, tenéis razón, si seré boluda, perdón, gilipollas, tenemos que llamar a un ingeniero. Gracias, Virgencita, qué buena que sos ¡encima pensáis en todo!". ¿Vistes?.

La historia transcurre en la villa El Poso, al norte de Buenos Aires, al lado de la autopista, cerca del Nordelta y Newman. La vida de la villa es muy violenta, casi nadie supera a los 30 años de vida sin ser alvo de un tiro de la policía, cuesta creer, pero es verdad, para los que ni documentos tienen a pesar de ser la 4ta o 5ta generación en el terreno, la vida nomás puede llegar a ser así. La novela muestra maneras de supervivencia (absurdos), como la de robar carpas en el Jardín Japonés de Palermo para llevaras a la villa donde se reproducen y sirven de carne de parrilla para alimentar la banda. Narra modelos "alternativos" de familia, como la del dueño del supermercado chino que manda comida y juguetes chinos aunque desmiente cualquier paternidad, las tías, abuelas, padrinos, etc. Después de todo, la Virgen también tuvo a su hijo sola. Pero o que más interesa no es la descripción "etnográfica o sociológica" de la villa - eso lo hacen estudiantes y ONGs y CrónicaTV que están igual de presentes que la policía con sus cameras y helicópteros y los cafishios que prenden fuego a las nenas que intentan huir. Por un lado, me pareció estar frente una creatividad sin igual metida en lenguaje "baja" y cumbiera. ¿Vistes? Por otro lado, hay partes, las de la opera de cumbia me las salteé, no me gusta y punto. [En cambio me gustaría ver la opera que hizo Ricardo Piglia de La ciudad ausente].
Todo la novela se impregna de una semántica de la fe. Por ejemplo, cuenta Qüity, "la hostia me decepcionó como años más tarde me decepcionarían las drogas, aunque insistí más con la merca que con Dios. Cuestión de lecturas: durante bastante tiempo me resultaron más accesibles los Beatniks que San Agustín.". Qüity y Cleo terminan en Miami, obvio. Para Qüity, que tiene una cosa clase media, periodista, o hasta académica y un loft en Palermo, el sueño de la comunidad, de la producción de comida, de las cenas en mesas improvisadas de 100 metros ya se vio amenazada antes del aviso de "realojamiento" y de las promesas de unas viviendas en La Matanza. Su sueño del pueblo unido se vio invadido por una duda, será que las ratas son capaces de organizarse? «Si el  pueblo unido no tiene mucha conciencia de su fuerza unida, qué pueden saber un montón de ratas unidas», me decía. Ese pensamiento tampoco me dejaba dormir: alguna conciencia teníamos nosotros, como las ratas tienen olfato.   

Florida, los countries, la villa, todo eso pueden ser pensados como paraísos. La amenaza del paraíso villero no es el pecado, son los negocios inmobiliarios, ejércitos con ametralladoras, topadoras y bulldozers. De alguna manera los villeros lo presienten, esa inminencia del Fin, es eso que les hace festejar con Reggeaton y Fernet-Coca y merca como no hubiese mañana. Cleo cree en que se acercan tiempos de cataclismos y catástrofes, crisis y hambre, que primero se va a cortar la luz. 
Y no van a funcionar los celulares, ni las computadoras, ni Internet, ni los motores que suben el agua a  los edificios, ni nada. La guerra contra el Islam nos va a dejar sin nafta y los autos abandonados nos van a dejar sin caminos. No va a haber shoppings ni televisión ni ninguna forma de comunicarse más que la de los radioaficionados, que  es lo que vos te tenés que aprender ahora, mi amor. No va a haber remedios. Ni comida frizada. No sé si entendés el desastre que te estoy contando. Acá en casa hay un generador electrógeno, provisiones, combustible, armas y comida en lata como para cinco años. Vos lo sabés mejor que yo, el búnker lo armastes vos. Yo te agregué las gallinas y la huerta y Helenita construyó el nuevo estanque en el medio de todo porque pura lata no es una alimentación saludable..   
Esto me acuerda de Un futuro radiante de Pablo Topkin y otros tantos apocalípticos. Las temporalidades son diferentes en la villa, - hay unas lineas muy interesantes de cuando cavan un foso para extraer agua de la napa para su estanque de piscicultura, y llegan arqueólogos y estudian las capas de mierda y huesos en la arcilla - las vidas más cortas y con cada temporal se vuelan y se lavan mitades de casas de los que no quedan rastros, es por eso que siempre parecen construcciones bastante recientes. 

Al final le doy un más o menos. Me gustó, pero algo le faltó como para ser una novela que recomendaría con ganas. No me gustó eso de que al final las dos escriben un libro y también me faltó algo de introspección al carácter de Cleo.

P.D. Llegué a este texto a través de un artículo de Paola Cortés-Rocca que tiene unos apuntes interesantes sobre villas y animalidad en la política y estética contemporánea. 

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