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26 julio, 2017

Rodrigo Fresán - Esperanto (1995)


La novela se arma con lo que seria una semana - una de esas semanas - en la vida del protagonista llamado Esperanto. Una semana (domingo y lunes actúan en tándem como policía bueno y policía malo, hay que tener cuidado con todos los días igual) que al final es compuesta más por recuerdos y alucinaciones que por acontecimientos, aunque cuando llegamos al sábado comienza la acción y no decepciona. Nacido en una familia grotesca, poblada de suicidas e personajes insoportables, frecuentador de un psicoanalista inútil, Esperanto se define como ex músico, de rock (pasó su juventud en los 1970s) que recientemente (los 90s de la publicación), medio sin querer, hizo fortunas con jingles publicitarios, el cumulo de la maquinaria de la industria cultural, pero no quiere saber del dinero.

Temáticamente, en el 2017, ya no es nada nuevo leer descripciones del hombre zapping, de MTV y de la Aldea Global, del Homo 24 Horas en la ciudad moderna llena de no lugares, discotecas, aeropuertos, shopping centers, santuarios, que, como el narrador especifica, ".. están íntimamente relacionados con el movimiento perpetuo, con el insomnio de los desórdenes psicofísicos y con los siempre caudalosos surtidores de la histeria". Como dije, no entiendo nada de todas estas musicas mencionadas, pero también usa metáforas comprensibles para los iletrados musicales, la nostalgia del vinilo, del walkman que fue subsituído por el CD. El lado A y El lado B, por ejemplo le sirven a Esperanto de pensarse en el mundo, y a pesar del éxito que tuvo como músico, él está en el lado más experimental y raro del universo, el lado B, esa realidad aparte y canina, y no en el lado de los hits. Lo de la música al final no es tan diferente de lo que ocurre en literatura. Por ejemplo esto de los tributos y homenajes en demasía: "Esperanto tampoco conseguía explicarse el compulsivo y constante autorrevisionismo del rock. Un género que, con apenas medio siglo de vida, ya se refugiaba en la complacencia de morderse la cola como una serpiente que ha perdido su único colmillo y a la que sólo le queda el cuestionable divertimiento de cambiar una y otra vez la misma piel".

También le sirve de modelo de pensar a Esperanto, el salto entre lo blanco y negro a lo multicolor. En los tiempos de la tele de su infancia los actores tenían que ser buenos, se distinguía ficción y realidad. "No les interesaba imitar la realidad sino proponer una versión alternativa y mejor de esa realidad supuestamente imperfecta." Hoy (1995) hay reality shows, culos y tetas, dibujos animados, y, casi me olvidé - Kurt Cobain y su smells like teen spirit - y zombies como el medio hermano de Esperanto y hay la irrealidad virtual de su pasado (en esa opción de su existencia, los padres de Esperanto eran una pareja de hippies recién expulsados del paraíso acuariano). Me cansaron los incontables menciones de nombres de músicos, actores o canciones y palabras en inglés incorporados del narrador, batteries included, play, pause, etc,.. . 

La nostalgia, la juventud perdida, la sensación de "el mundo es un pañuelo y nosotros no somos más que mocos", el conflicto entre generaciones, todo eso son cosas con que me identifico (fui joven en los 90 después de todo), pero en esta novela me aburrió un poco la constante vuelta a la simple afirmación, de que no hay futuro, porque entramos en un nuevo milenio y la recurrente referencia de la proximidad del Apocalipsis anunciado por taxistas y demás. No sé cuantas veces Esperanto se sienta a esperar el fin del mundo, pero son muchas. Por eso, me pregunto si las novelas "de los 90" habría que haberlas leído en los 90, para entender mejor "como se siente un treintañero argentino en el 95", si pierden algo si se los lee 20 años después.

Pero hay más que descripciones en la historia de Esperanto. Lo que Esperanto recuerda y lo que le arruina el presente son los hechos traumáticos de su servicio militar durante el Proceso en Canciones Tristes en la Patagonia (que no sé si existe, pero existe en otras novelas de Fresán) en el 1978, donde sus amigos cercanos fueron desaparecidos, y otro hecho traumático, como verdadero desdichado, que ocurrió en una playa del Brasil. Dos playas invadidas, dos paraísos perdidos. Me pareció una buena historia, bien narrada y con bastante valor explicativo para el lamento del fracaso y la desistencia y todo el sinsentido (nacional).

Toda la galería de personajes lleva nombres muy raros, nombres a veces proféticos (estigmas), que facilita al lector recordárselos, por ejemplo a la Montaña García, Big Bang, Dani/Tony, Woodstock baby, el Mesías del Fuego, etc. Todo es un poco como en las telenovelas, es una novela-espectáculo {como en la clasificación que hace Laddaga (?) o Montoya Juárez (?) }. Por el tema y por el estilo, Esperanto me pareció comparable a lo que hicieron varios otros autores. Por ejemplo tuvo algunos parágrafos sobre música que son muy parecidos a los de Limbo (2014) del español Agustín Fernández Mallo (*1967). Sin identificar que me hizo la asociación, de repente me acordé de una novela de David Trueba, otro español (* 1969), que leí hace unos años. Rodrigo Fresán creo que vive en España, pero bueno, no tiene nada que ver. De resto lo encajo en mi especie de orden personal, en algún lado (quizás no tan próximo, pero en fin) entre Fogwill (1998) y Aira (1993) (por los giros absurdos que toma la trama, por la descripción de la aceleración de los 90 con sus discotecas y drogas y toda su tecnología nueva, su estilo cínico, humor exagerado, llegando a lo grotesco. Remotamente (una década) quizás esté emparentada también con La virgen Cabeza de  Gabriela Cabezón Cámara (2009).

Personalmente, eso de la imagen de James Dean (no sé quien es y que tiene que ver y no me interesa) y de las listas de canciones me aburrió soberanamente. Pero quien sabe de la historia de la música popular (pop, rock y no sé que más) moderna, encontrará reflexiones y listas y referencias a canciones de la época de los Beatles en adelante. En el prólogo Fresán explica los trucos de la cajita mágica de su literatura, para que nadie lo acusara de plagio está ahí listado que idea sacó de donde.

Resumiendo, Esperanto es un caso de estos que me parecen bocetos, o primeras versiones, textos que podrían llegar a ser muy buenos si el autor los trabajase más un poco, pero que el autor ya dio por terminado y no hay forma de reclamarle, soy yo que tengo que aceptarlo, si no me gusta como quedó, me jodí. Me dijeron que su novela Mantra (del 2001) es muy buena. Por otro lado, es una novelita de esas que se leen de un tirón en un día de folga, o en pedazos diarios en los viajes de metro o mientras se desayuna a toda prisa.

13 julio, 2017

Afonso Reis Cabral - O Meu Irmão (2014)


En la despedida de un amigo que se fue a vivir a Brasil (que loco, no? con Temer ahí y todo) y en vez de darle un regalo, como debía ser, fue él que nos llenó de libros. Comienzo "O meu irmão" de Afonso Reis Cabral, que recuerdo haber visto en la feria del libro el año pasado y no puedo creer que el autor nació en el 1990! Y es amigo de un colega de facultad nuestra (por este grado de relación, debo conocer mitad del país, todos son amigos de colegas), se siente raro saber que gente de mi edad escribe (esto lo publicó a los 23 años - y yo que hice de mi vida)? En un principio, no me quería quedar con el libro, leí el texto de la contratapa y pensé -- mmh, historia de la relación de dos hermanos, uno con deficiencia,.. - no es para mi. Después chusmeé la primera página y me cautivó, así de rápido. Como pueden los de la editorial leya darle una portada tan, pero tan fea que espanta más que atrae? La foto no tiene nada a ver, la narración se sitúa en un pueblito en la sierra, a las orillas de un río con todo verde alrededor.
Esta novela me llenó de amor, durante semanas dormía abrazada a el en mi cama, me reconforta mucho saber que hay escritores que se preocupan con estos temas, con estas formas. Quiero decir si bien el tema del amor entre padres e hijos y entre hermanos es un tema muy común en la literatura, en este sentido se trata de una novela "clásica", además me parece un punto de vista original, bien trabajado. Y la última frase de la novela resume todo, me encantó, es un placer de lectura. 
Por el estilo de algunas descripciones me parecía que el autor se pasó tres años tallando y limando cada frase, sacándoles el brillo a las metáforas y a las palabras bien elegidas y puestos en orden, aún así el resultado es leve y coloquial. De buen ritmo, nada artificial, como si las frases le salieran así siempre que abre la boca. Según las entrevistas que dio, no es un libro autobiográfico, los personajes son inventados, pero el tema es en algún grado inspirado en la vida del autor que tiene un hermano con este tipo de discapacidad. 
La mayor parte de la acción se pasa en el Tojal, un pueblito casi abandonado, en el interior de Portugal, en invierno. Los hermanos, el narrador y el Miguel se criaron ahí junto a los padres y más tres hermanas mayores y heredaran la casa. Ahora, con los padres muertos y la mayor parte de la vida vivida, vuelven con el objetivo de retirarse un poco, pensar en si mismos, matar saudades, re-orientarse, o, tal vez por falta de un plan mejor. En el Tojal solo quedaron un par de viejitos que continúan a entregarse a la tierra a través de la azada y las manos con las que esparcen el abono.
Los capítulos van alternando entre el pasado, en la ciudad de Porto y el presente o las ruinas que restan de el, en el campo. El narrador es un hombre de las letras que sin saber bien porque se alejó de su familia, es un escritor no practicante, investigador del verbete y profesor universitario, amargado, divorciado. El hermano, Miguel, de la misma edad, tiene el síndrome de Down, por eso la gente lo trata ora como un niño, ora como un enfermo. Miguel es la única persona realmente capaz de amar, lo que provoca envidia y frustración en los otros que no paran de compararse con él y competir por el amor de los padres y todos los otros. Este amor específico, que suele establecerse entre padres e hijos y su composición varía entre afecto, responsabilidad y posesión. En el pueblito viven todavía la señora Olinda, el marido siempre con la gorra de Santa Casa y su hijo Quim, ya viejito también, el único que sabe manejar el tractor.
La novela se constituye del retrato de personajes del campo y otras de ciudad y de sus memorias familiares. La contraposición de tres hijos, cada un solitario y fracasado, maltratado a su manera. Un retrato de la condición humana como oscilando entre el letrado el que se construye su verbete, su discurso y su sentido de todas sus acciones y omisiones y el otro que vive porque es, porque respira y tiene mucho ayer (pero no disciplina la memoria) pero no tanta mañana ni tanta muerte pesándole en la cabeza. Entre feliz y oprimido y infeliz e oprimir (125).
Es una historia triste contada con humor y perspicacia. Es una pena que no conozca bien el Porto porque me hubiese encantado seguirle la ruta a los personajes. Me sorprendió - si ya los 300 y pocos páginas daban una novela muy buena muy acabada y bien construida, el autor todavía logró encajarle un giro inesperado y un final que creo que podría clasificar como dostoievskiano (aunque aún no he leído sus grandes obras) y que sin embargo encaja con el resto de la historia porque está muy bien construida.
Hay algunas pistas, como: "Dizem que os sinapses do cérebro criam vicios, afundam os caminhos por onde as enviamos. Não é tanto uma questão de realidade, mas de insistência numa determinada realidade" (159).
No voy a revelar más para no spoilear.
Que escriba más, estoy esperando. 

10 junio, 2017

Adolfo Bioy Casares - O herói das mulheres (1978)


Bueno, admito que es un poco tonto leerlo en traducción, dado que está en la biblioteca Cervantes y online en castellano. Con todo, los ediciones cavalo de ferro son lindas, bien hechas, con letra agradable y papel brillante al inicio y al final.
Sin pensarlo, me puse a seguir con el tema de los cuentos medio fantásticos. Aquí hay de todo, desde los que me gustaron mucho a los que me parecían desperdicio de tiempo.

De entrada, en Da Forma do mundo se cuenta de un muchacho estudiante de Derecho que se va a una isla del Tigre para estudiar tranquilo y conoce a unos contrabandistas que lo distraen de su propósito. Lo fantástico es lo liminar, en este caso entre Uruguay y Argentina, entre agua y tierra, entre confianza y desconfianza, vigilia y sueño impostergable. Outra esperança, sobre un enfermero que trabaja en un sanatorio en el campo y descubre las hazañas de sus jefes. Me recordó mucho de Plano de evasão. Ahí lo fantástico se inicia con la opacidad y falta de escrúpulos de las autoridades que hacen lo que quieren con toda la técnica moderna a su servicio (y unos perros de guardia). Uma guerra perdida es un cuento muy corto sobre un hombre y sus amantes que hacen cursos de fijación de Dunas: no me gustó, o no lo entendí bien. O desconhecido atrai a juventude me encantó, narra las peripecias de un muchacho del campo que va a la gran ciudad, Rosario. A passageira de 1a classe, es corto y precioso. O jardim dos sonhos no está mal, pero ya me aburre que el sueño sea siempre la única escapatoria. Uma porta abre-se tampoco está mal, es una historia de un suicida cuyo desenlace me lo había revelado anticipadamente la contratapa del libro. En O herói das mulheres, el cuento que da título a la colección, se narra la expedición de caza a un presunto tigre en la pampa: me aburrió soberanamente.

Tema común a muchos de los cuentos es la preocupación por el tiempo y el miedo que inspiran los doctores. Los cuentos son todos protagonizados por hombres, puede que es "normal", pero me llamó a atención porque acabo de leer los cuentos de Almada y Schweblin. Las mujeres en este libro son seres de otro mundo muy separado; muy bonitas y buenas cocineras y aseadoras de casas, por cierto, pero no tienen nada de personas o ciudadanas a altura de los hombres. Creo que el último cuento tiene cierta ironía respecto a este tema, igual así no me pareció muy gracioso.
Me pregunto si los pudo publicar así nomás en dictadura, o si lo habrán dejado en paz porque era de una familia de clase alta.

03 junio, 2017

Samanta Schweblin - Siete casas vacías (2015)


Schweblin me fue recomendada junto a Selva Almada, es de la generación de jóvenes escritor@s argentinos nacidos en los '70. Ella tiene apenas 38 años y un montón de libros, audiovisuales publicados y premiados. Actualmente vive en Berlín. Quizás elegí el libro porque de chica siempre pensaba que me gustaría llamarme Samanta, no sé porque, me gustó mucho este nombre. Con un total de 128 páginas, el libro alberga siete cuentos siniestros, de un tipo de terror o locura justamente en la casa, el espacio más intimo en el seno de la familia o de la cotidianidad eligida, donde queremos sentirnos acogidos.
Bueno, algunos me gustaron más, otros menos. Fui leyendo uno por uno antes de dormir, agarrando gusto a lo macabro, desencajado. En Nada de todo esto, una hija acompaña a su madre en el su afán de invadir casas ajenas y apropiarse cosas. Es medio raro, pero como es corto, deja una buena impresión de lo raro que es cuando los niños tienen que cuidar a sus padres; en Mis padres y mis hijos, un hombre y su ex-pareja se encuentra con una situación rara. Sus hijos y sus padres andan escondidos y desnudos en el jardín, es todo normal y un juego inocente o no?; Pasa siempre en esta casa no me gustó mucho, son pocas páginas y no pasa mucho. La respiración cavernaria es un cuento más largo, hace entrar en el mundo de los viejos y esa fragilidad es mismo asustador, esa espera de la muerte, el alejamiento de las palabras y las cosas, la progresiva soledad y falta de control y una misteriosa historia con los vecinos y la chocolatada. Me gustó mucho. Mi preferido es Un hombre sin suerte con una narradora de primera persona es una niña de ocho. Este cuento venció en el concurso Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2012. Y el último, Salir, también me gustó, ritmo que subyace a las acontecimientos nos hace entrar en un flow de conciencia en que podemos concentrarlo en la brisa que toca el pelo de los brazos o obtener el control sobre nuestro monologo interior y lo que sale de nuestra boca, como en un sueño, pero sin cansarnos.
En todos los cuentos nos encontramos con casos que rozan la ambigüedad de lo fantástico, pero situaciones que sin espacio a duda, existen y nos son familiares. Ninguna de las casas es habitada por familias "normales" del tipo que se ve en las publicidades o que el Estado se imagina como su pequeña unidad base; la gente se divorcia, se separa, se retira, migra y se junta otra vez y se inquieta por su propio idealismo. Y así pasa con las cosas y objetos que pertenecen a los espacios domésticos o personales, no sostienen a a gente.
Recomendable!


29 mayo, 2017

Hector Abad Faciolince - Angosta (2003)


Jacobo Lince (Lince como Faciolince supongo), cansado de ficciones y lirismos, hunde su nariz en los pliegues de las páginas de papel humedecido como quien la hunde entre las piernas de una mujer, es un libro científico sobre su propia ciudad, por lo tanto un libro dentro del libro, El librero, primero lo huele, después lo usa para protegerse contra la lluvia. Se distrae con la computadora en la que verifica el estado de su cuenta bancaria. Lince es casi-cuarentón, atractivo, mujeriego, divorciado y ahora rico por una herencia inesperada.

Angosta es una ciudad en los Andes dividida en tres climas (tierra fría, templada y caliente) y tres clases sociales (dones, secundones o tibios y tercerones), según su altitud. En el media la surca el Río Turbio que desemboca en el Salto de los Desesperados, lugar perfecto para suicidas porque no deja huellas de los cuerpos (se convierten en pájaros dice la leyenda). Jacobo es dueño de una librería de viejo, o de leído como él prefiere decir. La Comedia, un hotel venido abajo, igual que la ciudad, está dividido en territorios y clases sociales, como la ciudad. Lince trabaja en la librería con un montón de viejos borrachos, simpáticos secundones con miedo de bajar la escala social y aspiración de subir a Tierra Fría que es como el primer mundo. Andrés Zuleta, un joven que sueña con ser poeta y que sale de una casa huyendo de padres opresores (temen que sea homosexual ya que no le gusta el fútbol ni aspira ser militar como el hermano) para vivir solo y comenzar un trabajo en la parte restringida.

La descripción de las villas miseria se acerca a lo fantástico, se cruce el rió en balsa con un guía barbudo, como si fuese el Hades mismo y se va bajando al otro  lado hasta perderse irremediablemente en las calles de tierra. Pero la verdadera vida está ahí, se come mejor, se vive más intensamente, hay solidaridad. Sin embargo la descripción de la pobreza me aburre siempre  y cuando el autor no le pone personajes y situaciones concretas. A quien se dirige el libro? A alguien que no sabe ni de lejos lo que es miseria, violencia policial, exclusión sistemática, el sueño de Miami, el constante son de vallenato, boleros, cumbia? El castellano popular, la lengua del ke onda, parcero que a los intelectuales les duele oír? De igual manera, me pasó con las repetidas descripciones del primer mundo, Paradiso, donde hay shoppings, se habla ingles y todo es limpio y rico, menos los basureros que son tercerones con permiso especial, mas sin pernoctar, y la gente superficial y materialista. Jacobo pasa a tener una amante-amiga, se llama Candela, de tierra caliente y le ayudar poner pie en los mundos más elevados.

Pensaba que se trataba de un romance juvenil, del estilo que lo leen también adultos, como el Harry Potter por ejemplo (salgo a defenderlo porque en todo lado aparece como típico de novela mediática que es más multimedia marketing que ficción, pero no estoy de acuerdo, muchos comenzamos a leer libros godos por culpa de Rowling). Bueno Farolince tiene un cierto estilo didáctico, su elenco de personajes es alegórico, caricatural, - por demás, como en la dama más triste del mundo, el político sin escrúpulos, el profesor de matemáticas con aires de autista, el joven y triste poeta, el mismo Lince cazador de entrepiernas etc. Ese exagero se vuelve previsible, por ejemplo cuando la muchacha rica, hija de senador, doña Beatriz, afirma que Angosta se vino jodió cuando vino la moda del comunismo. "después le preguntamos a mi papá..". Del mismo modo los nombres son todos figurativos (el río Turbio, el río Cristalino), la estaciones de Metro (Desesperados, Sol), nombres de tiendas. El estilo de escritura del autor de poner notas de pie para algunas descripciones de personajes o cosas, me gusta, me da la opción de seguir de largo o de volver atrás y buscar como era tal o cual persona, cuanto años tenía, en que clase nació. Creo que es una de esas novelas que si la hubiese leído a los 20, me hubiese encantado muchísimo aunque hubiese odiado la perspectiva (del narrador-protagonista) del macho envejecido obsesionado con el sexo! Caramba, es feo cuando te cae mal el protagonista, menos mal que con el tiempo aparecen otros personajes en el centro.

A tierra fría se accede solo con salvoconductos, es la visa, el pasaporte o el permiso transitorio. Hay un muro que atraviesa montañas y un check-point con funcionarios chinos. El gobierno está compuesto por los Siete Sabios, anónimos llevan siempre los nombres de los días de la semana. Cuentan con un aparato de burocracia y con policías y (para)militares.
En la contratapa de la edición planeta dice: "La aparente ficción futurista, (..), se convierte en hiperrealismo contemporáneo". No sé que es hiperrealismo, pero hay referencias como el campo de concentración Guantánamo, del que todos saben que existe, pero ningún periodista pudo entrar, ni hallarlo. El diario El Globo, la agrupación del terrorismo, los Jamás, que atentan contra la política de Apartamiento (el muro y las leyes de visa, etc.) y la oposición CEA (contra el Apartamiento).
En la contratapa se la presenta como narración de reclusión de las castas, pero además sitiada por la exclusión. Parece una redundancia, pero en la novela se explica (una cosa es que no te dejen salir de tu casa, otra que no te dejen entrar). Si la modernidad supuestamente trajo la bendición de la movilidad social [entre clases cuya composición antes dictaba dios], o sea vertical, pero [en el capitalismo tardío] el nativismo ya volvió y también trajo nuevas formas de inmovilización territorial y geográfico de miedo [a pesar, o mismo porque, hoy disponemos de Internet y de aviones y estás cosas que anulan la distancia espacial].
 
En el medio hay un capítulo de yapa, dedicado a Cervantes. Cuenta un episodio de las tareas de los libreros que salen a comprar libros en un carrito tirado por Rocinante. En este capítulo se le habla de directo al "desocupado lector", me parece patético. Los libreros discuten el botín: Le dan palo a Paulo Coelho "Son como envases vacíos de Coca-Cola; no hay casa que no tenga alguno. ..sus libros parecen plagios de la más ridícula literatura de autoayuda de todos los tiempos. Para mi es basura. Es el más indigno continuador de la estirpe de los evangelistas." (2003: 206). Después casi igual- un poco atenuado con; Padilla, Volpi, Urroz, Palou y el crack mexica. A Vargas Llosa mencionan, pero no le critican?! Luego hablan también de escritores españoles y del propio Faciolince, cosa que me parece poco original. De César Aira dicen que es un esnob (2003: 210), de Bolaño, no me acuerdo.

Habla del fin del mundo (221), de la basura (285) y de estas cosas en las que presto atención últimamente (en novelas latino-americanas post-1989).
Muy interesante me parece el juego campo-cidade, Angosta es una ciudad, igual cuanto más rica la gente, más artificial y más ameno el paisaje. Cuanto más pobre la gente, más barro, calor, pestes, etc. En uno de los morros, en el Nutibara se erigió un pueblito-museo que es una réplica a lo que había sido la comarca hace uno o dos siglos. "Es curioso que la metrópoli industrial y comercial erija un monumento - es decir, un sitio levantado para el honor y la memoria- a la negación de lo que ella misma es" (307-308). Campo lo que se dice campo ya no hay, excepto en la cima de las montañas. Candela cuenta como sus padres vinieron como desplazados de Macondo que fue arrasado y saqueado, la ciudad se tragó el campo y se formaron las villas de emergencia o barrios de lata.

En fin, no me decido de si tenía las expectativas muy altas o si realmente se pone poco creativo después de explicada la geografía social de Angosta que es una idea inicial muy buena. En los momentos en que se vuelve a ese libro sobre la geografía y historia de Angosta del inicio - la novela me gustó más. Pero hubo momentos en que casi casi la quería dejar de lado, pero su ritmo hacia el final mejora mucho, consigue levantar un suspenso que si bien no deja de ser  previsible también, es envolvente y me entretuvo. Por fin pasan cosas y todo a la vez como nos gusta eso a los lectores, cosas políticas, policiales y emocionales. Si el autor escribiera otra novela situada en la misma Angosta - ignoro si quizás lo habrá hecho - la leería. Si me preguntarían si la recomendaría, dijera que sí, pero quizás no a todo el mundo.

P.D. : En una nota post-liminar el autor agradece no sólo a Cervantes si no también a otros de los siglo con él contemporáneos, entre otros a Onetti y César Aira.  

20 mayo, 2017

Fogwill - Vivir afuera (1998)


Casi 300 páginas sobre fulanos/as que chupan pijas, aprietan veteranos por guita o por ganas, o tienen paranoia de la yuta. Fogwill debe tener un especial placer al imaginar eso. Escribe con un desprecio que sólo puedo comparar con Houellebecq, solo que escribe a lo argentino y - en mi opinión- bastante mejor, porque la novela es mucho más que odio y polémica. Hasta le inventa palabras nuevas para describir el sexo oral, experiencia de confusión, fusión y efusión láctea endogargántea, por ejemplo. Y aunque provoque asco y entristece, me parece que retrata ciertas situaciones de vida y ambientes que se criaron o agravaron en la Argentina de los 90 y no solo satisface su necesidad personal de desahogar la bronca y escandalizar como lo hace el segundo. A pesar de todo, me cansé un poco de las pijas y los prejuicios y de que en realidad no pasa mucho. La acción de Vivir afuera transcurre en la época menemista (1994), época del SIDA y de los cassettes compact y walkmans. Fue publicada cuando el gobierno de Carlos Menem todavía no llegaba a su fin. Una política excluyente que giraba a la velocidad de las privatizaciones y los mass media, generando un espacio central en el país que condenaba a muchísima gente a la periferia: al margen, a todo eso que queda fuera de la General Paz, pero también en el centro. Los excluidos son, entre otros: judíos, seropositivos, pequeños traficantes de droga, mujeres que se prostituyen, villeros, además ex-milicos y analistas. El resto, la gilada. O sea, no son solo pobres y no se quedan en los suburbios, se mueven por varios ámbitos sociales y geográficos. Es esa una de las literatura "compuesta por materiales cotidianas, materiales bajas" o de "estética de la transgresión", o sea políticamente no correcto, misógino, racista, anti-nacional, etc. que está conquistando su legitimidad de ser. Pero bueno, quien busca Arlt y Borges en cada texto que se publica en Argentina, lo encontrará.
Son varias historias cruzadas, transcurren todas en una madrugada de Buenos Aires, en que los personajes transitan por el conurbano, todos ven el mismo amanecer, varios tienen sexo al mismo tiempo, todos viven en especies de sociedades paralelas. Se narran unas pocas horas de las vidas de Mariana, Saúl, Gil Wolff, Susi y Pichi que se encuentran o pasan cerca los unos de los otros y la narración y los diálogos van alternando entre ellos a un ritmo rápido. Sus experiencias, sus pensamientos y se exponen las maneras que adaptaron para zafarse en la vida en que cuando no hay mucha oportunidad otra que el negocio de droga, los tratos con botones y bocinas de la policía y hacer gatos para subsistir. Saúl es hematólogo, judío pobre, que adora jugar con sangre  en su vida sexual y ahora trabaja atendiendo pacientes de HIV/SIDA (que por ahí se refiere como "la pudrición total"), medio obsesionado y eterno antipático. Gil Wolff es un ex-alumno del liceo de la Marina de la promoción del '54, sin hijos, ya veterano con fallas de memoria, hace negocios con sistemas GPS militares y cosas así, es obsesionado con guita y sueños en que ataca la Quinta Presidencial en Olivos. También tiene algún fondo judío. Al inicio me pareció difícil entrarle, me confundía los personajes, no solo porque las escenas "se enganchan", pero es porque lo leí en una fotocopia con letras minúsculas. Además me falta saber más de quien es quien de la Buenos Aires mediática y/o judía de los '90 y tampoco conozco personalmente la zona Quilmes, City Bell, Florencio Varela. Leí por ahí Wolff es el alter-ego de Fogwill. Las letras de sus nombres son los mismas. (Se lee en página 46: - Soy editor y crítico - pensó -, en el fondo, yo también hago negocios con basura..) Mariana yira, le gusta la falopa y trabaja para los policías. En un momento conoce a Wolff en un bar y va con él a su casa, y aunque él se hace el escritor pobre para Mariana todos estos libros deben valer una fortuna. Susi es la novia de Pichi y sueña con un futuro mejor, sin dormir cada noche en otra cama, sueña planchar sábanas y oler limpio. Pichi estuvo en Puerto Argentino, es un chico que curra de todo, trata de Susi, de Mariana y sus familias, tiene contactos y hace favores, además plantó Cannabis en la costa. Sueña con ir a Corrientes y no al casino de Mar del Plata. Sus vidas se cruzan en esa madrugada de amanecer que parece anunciar lluvia y tiñe las nubes de colores. La vuelta a la democracia todavía reciente, la experiencia de Malvinas todavía en los huesos, Pichi vive angustiado, ve ingleses en todos lados. Ocurren los atentados a la Embajada de Israel 1992 y al AMIA 1994 con muchísimos muertes.
Parece que satiriza a Ricardo Piglia, pero si es así no reparé. Encontré varios puntos de conexión con César Aira, aunque no sé si Fogwill hubiese gustado de esa comparación. Los gimnasios, las villas, la basura, la droga, los pastores evangélicos y sus quintas de rehabilitación, las cameras de vigilancia en todo lado,.. También con La virgen Cabezas de Gabriela Cabezón Cámara, el lenguaje villero, el sexo perverso, violencia gratuita, Susana Gimenez, etc. La mezcla esa de la introspección sobre las diferentes realidades sociales y verdades su iluminación desde ángulos inusuales y las cosas exageradas que retuerzan todo lo anteriormente elaborado. (No sé si estoy a inventar), también el lenguaje de distintos antros parece que Fogwill estudió bien o absorbió naturalmente.

También leí del autor: La Muchacha Punk (ni me acuerdo) y Help a él (buenísimo). Próximo en mi lista: Los Pichiciegos. Me gusta el estilo de Fogwill, los personajes me cayeron bien, pero sis historias de Vivir afuera me aburrieron un poco.

P.D.: Escribí esto y luego a seguir leí una nota en que se lo compara con Houellebecq:
  "este hábil manejo de los sociolectos forma parte del procedimiento verosimilizador de Fogwill; el recurso que completa dicho procedimiento es el de la profusión de detalles técnicos: autos, motores, aviones, armas, drogas, tendencias sociales y de consumo, cuestiones médicas (y transas)… en todo se interesa el autor para explicárnoslo con minuciosidad, lo cual produce que el lector acepte esa cascada orgánica de datos como cierta, sin preocuparse de verificar si todos sus detalles son verdaderos: uno lee, entiende y cree. Fogwill no inserta esos contenidos en la novela en forma de miniensayos interpolados en la acción (como sí lo hace, por ejemplo, otro autor con “mirada sociológica”, Michel Houellebecq, en novelas como Las partículas elementales o Plataforma), sino en las voces comunes y corrientes de sus narradores, lo cual no le resta eficacia."(https://elpezvolador.wordpress.com/2008/08/26/diez-anos-de-vivir-afuera/ )

18 mayo, 2017

Gabriela Cabezón Cámara - La virgen de Cabezas (2009)



Estoy a full en la literatura de las villas y de lo post-1989. De esta corriente me faltan leer unos importantes, como las novelas de Washington Cucurtu, Dalia Rosetti, Carlos Gamerro y keres cojer? = guan tu fak de Alejandro López y algunos más, que hasta ahora no consigo acá en Lisboa. La próxima lectura va a ser Vivir afuera de Fogwill. [Ahora que proliferan estas historias sobre "los excluidos" me cuesta creer que antes se escribía solo sobre los exitosos, normales, blancos, heteronormativos, etc.]

Es un libro bastante diferente de los que tengo leído por ahí. Después de los primeros capítulos ya lo quería dejar - por más que me cae bien lo queer, no me terminan de gustar la cumbia (arrgghhh) ni los Santos y ya leí suficientes violaciones y asesinatos en las últimas semanas. Cosas del estilo "sí, el cura me cogió cuando tenía 13, pero no es mala persona, yo también tenía ganas." Me dio asco y me aburrió un poco. Pero después me comenzó a gustar la historia de Qüity, que como periodista clase media se fue acercando a la villa y haciéndola centro de su vida, adoptando al nenito Kevin y enamorándose de Cleo. Cuenta la historia Villa-masacre-Miami. Creo que la ironía y el humor de la autora le van dando la credibilidad - o algo parecido- que me faltó en los primeros capítulos. Tiene un humor especial, me entretuvo bastante. Por ejemplo aparecen estampillas de ácidos con la imagen de la Virgen, o cuando Cleo reza, La Virgen haba en español medieval-cervantino de España y Cleo adapta su criollo rioplatense: "Ah.. sí, tenéis razón, si seré boluda, perdón, gilipollas, tenemos que llamar a un ingeniero. Gracias, Virgencita, qué buena que sos ¡encima pensáis en todo!". ¿Vistes?.

La historia transcurre en la villa El Poso, al norte de Buenos Aires, al lado de la autopista, cerca del Nordelta y Newman. La vida de la villa es muy violenta, casi nadie supera a los 30 años de vida sin ser alvo de un tiro de la policía, cuesta creer, pero es verdad, para los que ni documentos tienen a pesar de ser la 4ta o 5ta generación en el terreno, la vida nomás puede llegar a ser así. La novela muestra maneras de supervivencia (absurdos), como la de robar carpas en el Jardín Japonés de Palermo para llevaras a la villa donde se reproducen y sirven de carne de parrilla para alimentar la banda. Narra modelos "alternativos" de familia, como la del dueño del supermercado chino que manda comida y juguetes chinos aunque desmiente cualquier paternidad, las tías, abuelas, padrinos, etc. Después de todo, la Virgen también tuvo a su hijo sola. Pero o que más interesa no es la descripción "etnográfica o sociológica" de la villa - eso lo hacen estudiantes y ONGs y CrónicaTV que están igual de presentes que la policía con sus cameras y helicópteros y los cafishios que prenden fuego a las nenas que intentan huir. Por un lado, me pareció estar frente una creatividad sin igual metida en lenguaje "baja" y cumbiera. ¿Vistes? Por otro lado, hay partes, las de la opera de cumbia me las salteé, no me gusta y punto. [En cambio me gustaría ver la opera que hizo Ricardo Piglia de La ciudad ausente].
Todo la novela se impregna de una semántica de la fe. Por ejemplo, cuenta Qüity, "la hostia me decepcionó como años más tarde me decepcionarían las drogas, aunque insistí más con la merca que con Dios. Cuestión de lecturas: durante bastante tiempo me resultaron más accesibles los Beatniks que San Agustín.". Qüity y Cleo terminan en Miami, obvio. Para Qüity, que tiene una cosa clase media, periodista, o hasta académica y un loft en Palermo, el sueño de la comunidad, de la producción de comida, de las cenas en mesas improvisadas de 100 metros ya se vio amenazada antes del aviso de "realojamiento" y de las promesas de unas viviendas en La Matanza. Su sueño del pueblo unido se vio invadido por una duda, será que las ratas son capaces de organizarse? «Si el  pueblo unido no tiene mucha conciencia de su fuerza unida, qué pueden saber un montón de ratas unidas», me decía. Ese pensamiento tampoco me dejaba dormir: alguna conciencia teníamos nosotros, como las ratas tienen olfato.   

Florida, los countries, la villa, todo eso pueden ser pensados como paraísos. La amenaza del paraíso villero no es el pecado, son los negocios inmobiliarios, ejércitos con ametralladoras, topadoras y bulldozers. De alguna manera los villeros lo presienten, esa inminencia del Fin, es eso que les hace festejar con Reggeaton y Fernet-Coca y merca como no hubiese mañana. Cleo cree en que se acercan tiempos de cataclismos y catástrofes, crisis y hambre, que primero se va a cortar la luz. 
Y no van a funcionar los celulares, ni las computadoras, ni Internet, ni los motores que suben el agua a  los edificios, ni nada. La guerra contra el Islam nos va a dejar sin nafta y los autos abandonados nos van a dejar sin caminos. No va a haber shoppings ni televisión ni ninguna forma de comunicarse más que la de los radioaficionados, que  es lo que vos te tenés que aprender ahora, mi amor. No va a haber remedios. Ni comida frizada. No sé si entendés el desastre que te estoy contando. Acá en casa hay un generador electrógeno, provisiones, combustible, armas y comida en lata como para cinco años. Vos lo sabés mejor que yo, el búnker lo armastes vos. Yo te agregué las gallinas y la huerta y Helenita construyó el nuevo estanque en el medio de todo porque pura lata no es una alimentación saludable..   
Esto me acuerda de Un futuro radiante de Pablo Topkin y otros tantos apocalípticos. Las temporalidades son diferentes en la villa, - hay unas lineas muy interesantes de cuando cavan un foso para extraer agua de la napa para su estanque de piscicultura, y llegan arqueólogos y estudian las capas de mierda y huesos en la arcilla - las vidas más cortas y con cada temporal se vuelan y se lavan mitades de casas de los que no quedan rastros, es por eso que siempre parecen construcciones bastante recientes. 

Al final le doy un más o menos. Me gustó, pero algo le faltó como para ser una novela que recomendaría con ganas. No me gustó eso de que al final las dos escriben un libro y también me faltó algo de introspección al carácter de Cleo.

P.D. Llegué a este texto a través de un artículo de Paola Cortés-Rocca que tiene unos apuntes interesantes sobre villas y animalidad en la política y estética contemporánea. 

30 abril, 2017

Selva Almada - Chicas muertas (2014)


Hay tantas chicas muertas, tantos crimenes impunes, que se las puede confundir. Selva Almada se concentra en tres, tres casos de los años '80 no resueltos, conocidos en Argentina. Pero en su investigación se va enterando de más femicidios, de antes de que se conociera este término que ahora se usa [el diccionario del editor de texto instalado en mi computador en el que escribo esta reseña me corrige: solo conoce la palabra homicidio]. Es un esfuerzo mínimo que se le pide al lector, requiere estar atento a la especificidad de cada una de las tres, Andrea, Sarita y María Luísa. Uno comienza a preguntar y se entera siempre más tragedias, injusticias, desaparecimientos y misterios muy similares, es así. (Además de los tantos muertes de jóvenes en motos.)
A mí, los temas policiales de asesinatos en la literatura no me llama la atención, ni por el miedo que se procura sentir en la literatura del miedo, ni por sensacionalista de leer sobre violencia basada en casos reales, pero me interesa como se lleva el tema al publico en formas que no son el periodismo amarillista o la morbosa fascinación del mal. Y últimamente llegó a hablarse más ampliamente, a condenarse en público, a cuestionar las pautas de violencia de género más subyacentes, hay movimientos nuevos, marchas a los que van los que antes no iban, etc.. Renovar la memoria es un trabajo importante. Como sé que la entrerriana Selva Almada escribe muy bien, me lancé con este libro, que desconociendo la autora, con este titulo jamás lo hubiese tocado.
Chicas muertas comienza de la mejor manera para evocar el clima de la vida desnuda, la narradora en primera persona se despierta un domingo en la casa de su familia, en Villa Elisa. Es una madrugada de tormenta y siente el colchón húmedo, formas babosas y tibios moviéndose entre sus piernas. Tarda un momento en entender que fue la gata que estuvo pariendo ahí y encoge la piernas, abrazándose a si misma para seguir durmiendo. Los gatos desaparecen y nunca más se sabe de ellos. Desde la primera página se introduce así la sensación de incomodidad, dentro de la propia casa, de un miedo difuso de la vida y la muerta de los que tienen el poder de parir. La narradora que investiga el caso recuerda como aquel domingo enteró de la muerte de Andrea, apuñalada en el corazón, por la radio. Esta parte también es de no-ficción o crónica, la autora se crió ahí. Sin embargo se lee como ficción, en mis ojos esto es bueno. Como en Ladrilleros, la narrativa de Selva Almada recorre el Litoral y Norte, Entre Ríos, Santiago del Estero, Paraná, Chaco, descubriendo paisajes sociales de lo más comunes y más negligenciado culturalmente.
Por más bien que escribe la autora, que pasaron casi treinta años y eso se nota. La pobreza y policía todavía de tiempos de dictadura ayudan con que este tipo de casos nunca se resolvieran. La cronista-narradora se envuelve en los casos, tuvo una beca para investigar y llega a tanto que comienza a sospechar y ver miradas lascivas - siempre de hombres mayores para adolescentes muy jóvenes - en todo lado, que no tengo dudas, es una precaución justificada. Ella concluye el libro en enero 2014 cuando, como escribe, en lo que va el año ya fueron asesinadas al menos 10 mujeres. En el 2017 podemos agregar a Micaela García, militante de Ni una menos y Araceli Fulles y unas cuantas más, promedio casi una por día en Argentina.

26 abril, 2017

Martín Kohan - Ciencias Morales (2007)


Hace unos años, cuando me quejaba de unos ensayos  que tenia que escribir para la facultad, y que venían sobre nada o nada de mi interés, un trabajo interminable, un penoso llenar páginas a la fuerza porque todo que quería decir ya estaba dicho. Mi amiga Lara dijo entonces que ella no tenía ese problema, en cambio inventa páginas sobre cualquier tema "si tiene que ser, te escribo 20 páginas sobre pichí".
María Teresa trabaja como preceptora en el Colegio Nacional. Ella pode ser descrita como una mujer tímida, pero desempeña su trabajo a la perfección. Es sumisa a las autoridades y encuentra cada pormenor de irregularidades en la conducta y vestimenta de los alumnos a su cargo. Vive con la madre vieja y deprimida, siempre esperando noticias del hermano que está en el sur, como soldado de la guerra de las Malvinas.
Bueno, Martín Kohan logra montar un suspenso increíble con eso, con el momento íntimo de orinar. Práctica cotidiana de cada ser vivo,  para nada insignificante, diferenciado por sexo, algunos que mean parados (no se aplica en este libro ni una vez la palabra mear, esto es palabra de hombre, grosería, cosa que Maria Teresa nunca diría, ni tampoco se admite usar en sus pensamientos. Estas prácticas son traducido a espacios normalizados, los hombres acá, mujeres allá, mingitorios, cubículos, tazas y pozos sanitarios. Los hombres no hacen las dos necesidades al mismo tiempo, no se secan, pero se sacuden su "cosa" y con menos frecuencia se lavan las manos.
El gran Colegio Nacional de muros gruesos es un espacio representativo del país, pero paradójicamente es un espacio cerrado, opresivo, silenciado.
La inclusión de alumnos de las provincias en la institución elitista, posteriormente la inclusión de mujeres, todo eso de alguna manera representa la historia de la patria de los ciudadanos ideales. Es una profunda verdad argentina que se pelean los porteños con los provincianos. Y antes de incluir las mujeres seguramente había menos alboroto en el colegio. Fundado 1778 por el Virrey Vértiz, el colegio albergó al gran héroe Manuel Belgrano, creador de la bandera y miembro de la primera Junta de gobierno 1810. Los alumnos tienen que leer la novela Juvenilia de Miguel Cané que trata sobre el gran colegio, al que Sarmiento no consiguió entrar, que 1863 se refundó por Bartolomé Mitre.
En su trabajo, Maria Teresa cumple prolijamente el protocolo, eso implica que tiene que controlar el largo del pelo de los muchachos en la nuca y el color de las media. Para hacerlo bien, Maria Teresa tiene que invadir espacios privados, acercar su mano a la nuca y pedir el largo del pelo con las manos, agacharse y levantar la pernera del pantalón más de lo que el trato del "como debe ser" entre hombre y mujer podría llegar a admitir, pero tiene que ser y lo hace.
Si los alumnos quisieran cometer una transgresión lo deben hacer en los baños de los chicos. Esta idea se le vuelve obsesión. Hay un alumno que huele a tabaco, tal vez fuma en el baño, el único espacio no supervisado y vigilado como los otros, igual sí, las ventanas no se abren, la puerta de entrada es de vaivén y dejaría salir salir el humo y delataría el transgresor. También queda claro que los profesores no dejan salir al baño dos alumnos al mismo tiempo.
Dentro del colegio su impecable imagen tiene que ser mantenida también en tiempos difíciles como los que corren. Con desfiles y actos a los héroes se recuerda la disciplina, el orden. La argentinidad hay que resaltarla, no puede faltar las escarapelas en los uniformes y la imagen disciplinada es más importante que nunca, aunque los autoridades no expliquen porqué.
Al ensayar los actos de la bandera, juran morir por ella, juran del corazón, tienen que mirar en frente sin pestañar, pode derrumbarse un edificio en la vereda, no los debe distraer de su deber.
Maria teresa sospecha que los alumnos fuman, quiere pescar uno, entregarlo a las autoridades y merecer asi la atencion de su superior al que admira. El señor Biasutto, el señor jefe de los preceptores va a ser orgullo de ella. Desenvuelve con afán en esta tarea, que en un primer momento le pareció inadecuado, pero cuando adoptó la rutina de encerrarse en un cubículo del baño de varones, se acostumbra y se cree cerca del objetivo. Este espacio protegido le brinda oportunidad de descubrir su propia intimidad, el placer del cuerpo cuando hace sus necesidades, mear en sintonia con otros seres de fisionomía diferentes. Ver y oír y oler desde su escondite los hombres que ella nunca ha visto orinar en su vida.
Hay en esta novela cierta obsesión con aquello que no se puede ver o tocar, igual que en algunas de sus otras novelas, de las que leí dos. Fuera de lugar y Bahía Blanca. Aquí también se menciona el sur inhóspito, y la localidad de Monte Hermoso, Bahía Blanca, son novelas que exploran geografías argentinas.
En el colegio hay tanta disciplina, tanto silencio, que es difícil determinar cuando un alumno se ríe indebidamente, o cuando mira demasiado a la profesora y tiene que ser reconvenido. Tal vez solo mira en frente, son detalles que hacen la diferencia, maneras de percibir intenciones. Lo que Maria Teresa al final descubre es peor que un fumar en el baño, es la violencia de la época encarnada. No lo puede denunciar, porque superficialmente todo sigue igual, que los terrores de algunos no influyen de manera alguna en el día día de la normalidad hasta que acaba la Guerra de Malvinas.
Es muy fuerte este libro, es algo que tiene que ser digerido con tiempo. Bien logrado, el personaje central me parece muy "real" a falta de mejor palabra. Voy a seguir con este autor.

20 abril, 2017

Pablo Plotkin - Un futuro radiante (2016)


En poco tiempo se me hizo adictivo, no sé si hay más de esto, pero estaría dispuesta de hacer lo que fuere para conseguirlo. Parece que todavía no hay más novelas de Pablo Plotkin, pero lo cierto es que no escribe como principiante, viene del periodismo me dice google, pero en Un futuro radiante me parecía estar leyendo un veterano de la novela, de esos que son capaces de inventar historias y personajes que no se olvidan.
No sé que pasa que de repente cada vez más escritores que leo son amigos de amigos, una conoce a Ricardo Piglia, el otro (mi amigo Pablo) fue a la primaria con Pablo Plotkin. O por lo menos ya me parece que son todos amigos de amigos porque vengo metiéndome más y más en este mundo de novelas argentinas que me hacen sentir en casa. Por suerte ese mundo sigue creciendo y no está muriendo aunque algunos por ahí lo prediquen.
La narración de Un futuro radiante enfoca dos hermanos que viven el Apocalipsis bonaerense, o el post-apocalipsis, no se sabe. Dubi y el hermano son dos personajes memorables, que se quieren, dependen uno del otro y tienen sus conflictos, porque, como suele pasar con hermanos, cada uno creció a la sombra del otro. Al mismo tiempos son diferentes y tienen cada uno su vida y sus secretos y eso en tiempos apocalípticos todo tiene otro valor. Uno más idealista-soñador, otro más practico-alienado. Las profesiones y disciplinas aprendidas de la vida de trabajo de antaño ya no sirven, ahora es preciso estabilidad emocional. En la Argentina de Plotkin resta poca gente, después de explosiones químicas, plagas de palomas y catástrofes infecciosas que llevaron planificados éxodos del país  y cuarentenas y sobre todo cobró muchas muertes. El derrape dejó un desorden que es también el comienzo de una nueva orden.
Se podría clasificar como ciencia ficción, pero también puede ser adecuado pensarlo como una novela de familia, de política o de economía. Buenos Aires está lleno de palomas infestadas que picotean y pierden plumas y la única manera de defenderse son pistolas electro-magneticas. Los dos hermanos viajan en un viejo ciclomotor, se refugian donde pueden. Hay o había algun gobierno que se llamó Autoridad de la Emergencia y un grupo de hipsters, también hay bandas de linyeras y ecologistas en lucha por el poder y la Refundación. En las novelas de ciencia ficción hay siempre un grupo de ambientalistas entre los sobrevivientes y frecuentemente hay cosas verdes fosforescentes, como en Oryx and Crake y El año del diluvio de Margaret Atwood por ejemplo. Aquí hay bandos de pistoleros y las tropas del matón Panzer (nombre que en alemán se traduce en tanque de guerra) con base en las barracas y pabellones en ruinas de la facultad de Agronomía. Es ese el nuevo orden de las cosas, por lo menos por en cuanto. Quedan muy pocas mujeres, una de esas, Belén, se refugia con los dos hermanos en el barrio de San Martin. Ella es la ex-novia del violento líder Panzer quien la anda buscando por todas partes. Los hermanos la esconden, pero ella no deja de representar un problema para ellos. No hay futuro, eso también lo evidencia la profunda crisis de paternidad que atraviesa el narrador y su hermano y a mucho más gente de la sociedad. El futuro estaría en las mujeres, pero a las mujeres no se las controla, ni parece posible entablar una convivencia pacífica con ellas en estos tiempos.
Culturalmente, obvio, reina la nostalgia, fuertemente ligada a a musica pop, todos remakes de los antiguos hits de la época de nuestras abuelas. Curiosamente los dos hermanos son los nietos de una cantante famosa del grupo de las Mamushkas, convirtiendo a los hermanos en los dueños del material público y privado producido por la abuela. Las cosas que dejó en su casa en Villa Crespo, fotos, discos, y pósters es capital simbólico de alto valor con que pueden negociar con los que todavía consiguen comida y combustible. La nueva política entre los grupo que se forman es bastante parecida a la nuestra de ahora, los hipsters organizan fiestas "de los salvados", y los otros, el ejercito de Panzer y los de la Autoridad piensan en reorganizar la sociedad.
Hay pastillitas con Donald Trump estampado que se vende en una fiesta de musica electrónica en Rio de Janeiro. También hay otra droga recreacional que se volvió dominante, que se llama "el derramadito" que seria tipo paco, adictivo y destructor, pero Panzer tiene una formula mejorada en sus manos que promete conectar las emociones primitivas con nuevas visiones del futuro. Lo llama Fizz y le desarrolla una campaña publicitaria.
La historia es narrado de la perspectivo de un yo sin nombre - uno de los hermanos - que hizo que me absorbió todavía más. Lo leí muerta de sueño incapaz de soltarla todo de un tirón y me dio pena que no tuviera más páginas. El final es un poco inacabado, pero como podría ser de otra manera?
Los hermanos se pierden de vista y cada uno avanza con su plan, mientras tanto los hippies se integran en la sociedad prometedora y pujante de Panzer, tal vez en una de evitar conflictos y asegurarse material para sus artesanías. Es difícil quedarse afuera, no colaborar con los nuevos sedes de poder. Discursan sobre las letras de las viejas canciones de las Mamushkas, reinterpretando a gusto. Los nuevos economistas se convencen de que el tiempo cero es en relidad es momento ideal para la inversión.
Se dice que el género distópico es global y no local, que echa a perder las tradiciones literarias nacionales, pero no estoy de acuerdo. Esto es una novela muy argentina, pasando por un mapa de Buenos Aires, por los personajes, el humor, y el habla rioplatense. 
Me quedo con la sensación típica de las novelas de anticipación: Al final todo acaba, pero si no nos morimos todos, todo sigue igual, pero peor.

17 abril, 2017

Agustín Fernández Mallo - Limbo (2014)


En una época en que el presidente de la nación más poderosa publica via Twitter, una época en que youtube mató a MTV que a su vez mató al radio star, etc. y la imagen se comió a la palabra, vale la pena reconsiderar el presente de hoy tan carente de futuro y de pasado de un abordaje interdisciplinario o multidisciplinar. Creo que Limbo es uno de esos intentos. La vieja división de ficción y realidad también ya no sirve. La novela es solo un pequeño medio en todo eso, medio anacrónico, como los cassettes TDK. El arte y la ciencia comparten mucho más terreno de que nos han hecho creer.

La novela tiene cosas que me interesan bastante, pero están poco conectados, se me hizo lenta y no sé porque, porque me cae muy bien el narrador que parece salido de un episodio de Big-Bang Theory. Por alguna razón que desconozco se me hizo muy largo este Limbo. Creo que es porque no evoca, o en mi opinión, ni intentó de transmitir alguna emoción.
 
Son varias historias, pero parece que se trata siempre de la misma gente, o de identidades conectadas, aunque no se menciona sus nombres. Una chica mexicana diseñadora de bolsitas de vomitar de los aviones y un músico y escritor español.

El tema, como anuncia el título, es el limbo, los umbrales, las rendijas, los bordes, lo entremedio entre  vida y muerte. Se aborda el tema desde la física cuántica a nivel de átomos, hasta las revistas de periodismo sensacionalista y pasando por mucho más temas. No sé porque, pero últimamente está muy en boga la teoría de Heisenberg, el principio de Incertidumbre, de 1925(?), lo escuché y leí en diferentes contextos.
Elegí leer la novela, porque tiene imágenes y listas y me encanta eso, obvio.

La novela recoge "basura teórica", pero no solo basura, del arte, de la música, literatura, política y se fabrica su propia realidad. Invita al zapping.

El narrador está convencido de que ya la Biblia fue el primer libro fragmentado, de micro-cuentos en hipertexto con enlaces y todos los elementos que hoy consideramos un desenvolvimiento (póst-)moderno. Hace listas, como: 
Wagner -> Nirvana
Vivaldi -> Supertramp
Bach-> Radiohead
...
Se cuenta el secuestro de una chica en México, que parece la misma chica que diseña bolsas para vomitar, el secuestro duró 2 años, en los que nunca vio la cara de los secuestradores ni tuvo esperanza de sobrevivir. Logró entretenerse para no enloquecer durante dos años en el mismo piso solo con una camera de fotos. La muerte y la vida están siempre dentro del mismo cuerpo, la muerte son esas partículas que ensucian la ropa. La cabeza es un computador. 

Consumo = sucesiva muerte y resurrección de nuestros cuerpos a través del compulsivo uso de ideas y objetos.

Los dos emprenden un viaje a través de Estados Unidos para encontrar El sonido del Fin, concepto que fue desde la ciencia oriental a lo hispster, underground, etc. todo para contrariar a Darwin.

Trata de los desiertos, de la nostalgia de lo real, se observa el efecto de cuadros con personas que dan la espalda al espectador, que miran? Hay "memoria aumentada" o un "pasado aumentado".

¿cuál es la diferencia entre sonido, ruido y musica? ¿Cuánta realidad hay en la música? El eco del estudio de grabación cambia cuando uno coloca en el medio un carrito de supermercado lleno de tarrinas de helados de té?

Hay algo de J.G. Ballard y J.L. Borges, y se menciona los Diarios de Kafka. Hay google streetview también y se menciona la banda Eels, cosa que me transportó al verano en que tenía 15 años! Tmb se menciona al fantasma Casper que debe ser de una película de los '90.

El clonaje es el simulacro biológico, la copia, la representación, el standby son la esencia de la vida, já está en la Bíblia y en todo lado. En Limbo siempre interesan las cosas de entremedio, los vivos muertos y los objetos materiales vivos.
Sería una literatura postautónoma, si se quiere aplicar este concepto. No está mal, pero en la segunda mitad me aburrió.

01 abril, 2017

Martín Kohan - Bahía Blanca (2012)

Me gustó, pero un poco menos de lo que estaba a espera.

En las primeras páginas me parecía tener en manos otra novela en clave de absurdo, de ellos con narrador de "yo me hago el estúpido y cuento muchas cosas que a nadie le interesan, hasta fastidian un poco y en el medio escondo las ideas buenas y pongo en cuestión las cosas que se asumen por reales". Hay varias maneras de hacer esto, a lo humorístico por ejemplo, o a lo irónico. Pero esa primera impresión es engañosa, no tiene nada que ver con lo absurdo. El relato oscila entre lo que se podría clasificar policial, realismo, novela meta-ficcional.
Está escrito en primera persona, cosa que me trajo a la miente las autoficciones/diario-ficciones de Mario Levrero o Enrique Vila-Matas, también César Aira y Pablo Ramas encaran desde el yo o a través del yo para transmitir de forma intima y subjetiva el asunto de lo escrito y al mismo tiempo investigar donde termina la realidad del yo y donde empieza la ficción (son estos de los que me acuerdo porque no leí otra cosa últimamente).
Se introduce la ciudad de Bahía Blanca, una ciudad con adjetivo, como Buenos Aires o Monte Hermoso. Bastión de militares, de católicos, del frío y más general, de lo feo. Además repleta de símbolos patrios, arquitecturas del poder, el trazo del tiempo colonial con sus avenidas, calles laterales, parques, una plaza central con teatro, cañón y catedral.
El protagonista, Mario Novoa, es investigador en literatura y al igual que el autor es profesor en la UBA. Cuenta en su diario la operación dispersarse, distraerse, su objectivo es no pensar en nada, o en todo pero entonces superficialmente, pasar a otros temas. Y para ese fin, la ciudad de Bahía Blanca le parece adecuada. El porqué de esta obsesión solo se revela más adelante. Tiene sueños recurrentes con un león plateado al que tiene que enfrentar en pelea, no puede evadir. Más tarde sabemos que ese león se parece mucho al logotipo de la marca de coches Peugeot.
Consiguió una licencia de su trabajo en la universidad de Buenos Aires, a través de los huecos en la burocracia académica, y con la excusa de efectuar una investigación sobre Martínez Estrada (del que el narrador sobre todo admira su habilidad para cambiar de tema pero nunca leyó nada). (Yo no sé nada sobre Martínez Estrada, pero tengo la certeza que esta novela está llena de referencias y paralelismos).
Se pone a deambular por la ciudad buscando evadirse, disiparse perder concentración, conoce a un vecino, a la chica del locutorio donde regularmente va a borrar el correo electrónico spam que recibe. Conoce también a una catequista que acostumbra tocar en su puerta con sus colegas y hablar de las tentaciones, remordimientos (eso que lo perdió a Edipo Rey antes incluso de cometer su crimen) pero Mario Novoa aclar que rechaza estos remordimientos inducidos. Y le hablan de la paz y la salvación que Dios provee y conoce también a una prostituta en el puerto de Ingeniero White (otra localidad de atributo "blanca"). Las tres mujeres parecen fundirse en una sola. Hay cierta obsesión con aquello que no se puede ver o tocar (mujer, computadora, dinero en la caja automática), como ocurre en Fuera de lugar, su otra novela. En las dos novelas se exploran espacios periféricos de la Argentina, puertos, fronteras, el sur, el oeste, el litoral, etc.
Otro paralelo que encontré es que se menciona a la caída de la Unión Soviética como ejemplo de un cambio de circunstancias (eso que el protagonista tanto anhela). En Fuera de lugar es la globalización y el mercado de consumo que se abre en la antigua URSS y que se siente hasta en la provincia argentina, en Bahía Blanca es solo un ejemplo imaginado de las transformaciones que podrían inferir en responsabilidades personales del protagonista.
"Un poco a la manera de aquel famoso astronauta soviético al que puso en la órbita la URSS, y orbitaba todavía con su nave con hoz y martillo cuando sucumbió  el proyecto de socialismo en un solo país (..) y no existía por ende ya en la tierra ninguna nación, ninguna entidad, ninguna potencia, ninguna oficina dispuesta a bajar al astronauta a la tierra para traerlo de  nuevo a casa (y es que «casa» es lo que no existía más).
¿No podría quedar asimismo yo, olvidado de las administraciones, huérfano de cualquier burocracia, librado a la orbitación perfectamente quieta de mi vida en esta casa?"
Es solo un ejemplo, no adelanta la narración, pero ofrece una oportunidad de pensar lo "póst-nacional" en otros términos. De que forma el espacio en general (la ciudad etc.) y el estado nacional contienen o determinan a la acción individual? En que modalidades se sienten los efectos de la así llamada globalización y desterritorialización del imaginário nacional? (o eso que se refiere como amenazas de lo real).

Acaba el mes en Bahía Blanca y las circunstancias le obligan a volver a Buenos Aires. El casual encuentro de un viejo amigo justo ahí, parece una conspiración del destino. Le sigue una confesión de un crimen cometido. Igual ya se anunciaba que algo había hecho. La narración del diario (del protagonista para si mismo) falla en fomentar el ansiado olvido y en hacer pasar el tiempo y la escritura sirve como confesión.

Vuelve sin entusiasmo a su trabajo donde da clases siempre sobre los mismos temas: la disolución contemporánea del sujeto, la crisis de la noción de la verdad, la historia como narración, la genealogía de la moral.

Un alumno de Maestría le escribe preguntándole cosas de las lecturas que se hacen de Crimen y Castigo de Dostoievski, sobre la relación entre literatura y vida (político-ideológica, discurso, psicoanalítica o filosófica). A pesar de responder que no es referente en el tema, que no tiene tiempo de responder, que no le interesa, o que "sí, sí" el alumno no se cansa de mandar e-mails en que las temas que alude a temas que están aludiendo a la propia situación del profesor.

Y la novela se transforma. En un estilo que es mezcla rara entre contar cosas con demasiados pormenores hasta casi aburrir y luego dejar caer unas pistas que levantan el vuelvo de la narración policial y psicológica.

Mientras que en la primera mitad de la novela se notaban las datas en el diario y las temporalidades en general, por ejemplo en la música, deporte, tecnología, en el amigo que de profesión es "continuista" (cine) y las cosas pasan porque acontecen, pero también porque van quedando atrás, por cronología, por inercia de la resignación, en la segunda mitad es el espacio el eje dimensional principal. [El amigo continuista comienza hacer su propia película en la que se centra sobre el desmantelamiento de las lineas ferroviarias (o sea cuando el espacio volvió a ser más grande y a hacer la estación un museo muerto, el tiempo se detiene?].

Las anotaciones del diario se substituyen por nombres de calles, direcciones "Juncal y Coronel Díaz". Se siguen descripciones de Buenos Aires hiperrealistas, (ecfrases se dice?), donde el protagonista de manera neurótica, enumera detalles, nos cuenta que marcas tienen las zapatillas de la gente que corre para alcanzar un colectivo del que nos cuenta los colores, el número, etc. Las publicidades, las músicas, los ruidos. El trazo urbano que no invita a uno de desplazarse de A a B, sino más bien a pasear. En la ruta ya es distinto, es un reino de velocidad, una forma de progreso. La percepción y las secuencias me recuerdan mucho a Juan José Saer del que leí Nadie, nadie, nunca.

El resto de la novela es de tipo policial, por eso no voy a revelar aquí.
Si bien no hay visibilidad de su culpa, Mario Novoa tiene la consciencia de culpado, igual que o boxeador es boxeador de por vida, el se quedará de por vida así. Y al final no sabemos como sigue la historia. Será que las casualidades y descuidos conspiran, como cuando al protagonista le avisan que perdió sus documentos cerca del lugar comprometido, o es que no se resistirá a la presión psicológica (emails). Se insinúa que le parece el contra-golpe como única solución, pero eso ya es cuestión de las conclusiones del lector.


30 marzo, 2017

Selva Almada - Ladrilleros (2013)


Ladrilleros es otra novela argentina contemporánea que sitúa su narración en el campo, en las margenes del país, en un pueblo olvidado del norte. Últimamente escuché hablar mucho y muy bien de esta escritora. Parece que sigue siendo todo un acontecimiento si es una mujer joven la que escribe bien, una muchacha del interior la que tiene algún éxito comercial y en círculos literarios, de forma que todo el mundo lo comenta, como si fuese la gran excepción. No sé bien como funciona eso. Tampoco sé como funciona revelar todo que se pasa desde la primera página y lograr una novela buena.
Estamos en el Chaco (o por ahí), en una tierra lejos de todo y castigada por el sol, el año entero. En el barrio no hay mucho que hacer. Para los adultos están las carreras ilegales de galgos, juegos de cartas y la bebida. Para los changos hay bicicletas, metegol, un canal, y los dos bandos callejeras a los que unirse para aprender las masculinidades. La eterna rivalidad sostiene el orden del pueblo, nadie se escapa de esa realidad. La historia es bastante simple, se trata de las relaciones entre dos familias, primero entre los padres, Óscar Tamai y Elvio Miranda, ambos ladrilleros, después entre los hijos varones Pajarito y Marciano y respectivas barras de compinches. Las violencias que se reproducen, las familias son muy parecidas, viven en el mismo barrio, en las mismas condiciones precarias. Se narra alternando de escena entre las dos familias de manera muy rápida y se dispensa del orden cronológico, así pasamos las estaciones importantes y algunas cotidianas, la siesta, el parto, el casamiento, el primero sexo, la primera gran bronca, problemas de trabajo, las muertes de los perros, las trompadas, los momentos decisivos de la infancia, los días en que el parque de diversiones pasó por el pueblo. En el principio, los chicos Pájaro Tamai y Marciano Miranda son casi confundibles, espejos, con la diferencia que uno odia al padre el otro extraña el suyo, sentimientos naturales en esas circunstancias, cosas que marcan la vida de los muchachos para siempre y sin posibilidad de escapar, de decidir sus vidas, de encontrarse.
Selva Almada escribe muy bien, las escenas le quedan vivos, bastante "plásticos" como se dice, pero por alguna razón, en el medio mantiene distancia con los personajes, o tiene un problema narrativo, algo que se pierde al anunciar lo que pasa desde la primera página o es porque muda de escena demasiado rápido, cada dos o tres páginas. A lo mejor, simplemente leí demasiado en las últimas semanas y es esa la razón de haberme quedado algo pesado, flojo no está, pero me parecía faltar tensión en algún lado. Su voz es la habla agresiva de jerga del pueblo de los chamigos, sin piedad ni parafraseo, dice las cosas por el nombre, ahí se culean pendejas y se dan palizas de cinturón, se busca la carne enemiga con filos, se mascan conchas, se agarran piñas entre charcos de meo y vomito.
Sin embargo, hacia el final se densifican las escenas narradas y va quedando menos fragmentado y más vivas porque conectadas. Ahí si es fácil encariñarse con ellos. Se sienten esas energías de adolescentes de jóvenes adultos de ya son Pájaro y Marciano cuando salen en sus motos a bailar y beber porrones. Vale más y más la pena. A pesar de que ya se sabe de la primera página que los dos se están muriendo, va a haber un desenlace, algo que impulsa a leer más rápido, porque falta una escena importante que todavía no se nos contó bien. Y aún al final, sabiendo que pasa, el texto deja sin aliento y llegan los policías y caminan por el pasto estropeado igual que el pelo del viejo pony de la feria atado en el boliche de lata.

28 marzo, 2017

Martín Kohan - Fuera de lugar (2016)


Fotos de nenitos medio indios en bolas para el mercado Europa del Este y Asia, comerciadas en la frontera con Chile. [Rossana no lo leas, vas a tener pesadillas.] La "mera" contemplación de cuerpos, jugando entre sí, haciendo nada en especial, puede ser inocua? y la insinuación, la propuesta vaga, la alusión a una fantasía? Cuál es la diferencia entre una imagen en movimiento y una detenida, la foto es menos real?
Me sacudió, porque es sobre ver, tocar, (poseer), y en última consecuencia sobre leer, que en el fondo es como ver (y tocar?) y pedir más. La vista otorga poder, igual que el habla, pero de otra dimensión. Por eso impacta tan fuerte, aquello que no se ve, que no se dice y lo que no se quiere saber. Más imágenes argentinas: La virgen de Lujan, San Martín, Maradona, el Papa Juan Pablo II.
Martín Kohan va adicionando personajes y complicando el negocio. Esta primera parte está buenísima, levanta un suspenso casi perverso, tensión subcutánea. Esa de pensar, por absurdo que suena en relación con el tema de la pedofilia, en el arte de la fotografía. Los recuerdos se nos guardan en la memoria en forma de imagen, o fotos que vimos, más que en movimientos.
En la segunda parte, cambia hacia policial, ya me gustó primero menos, comienza el clásico el sobrino del muerto se puso a hacer preguntas... También es una gran reflexión sobre el 1989, como se liberaron los vicios de consumo de los nuevos ricos o medio ricos en la antigua Unión Soviética, como llegó Internet a la Argentina y hizo que de repente las imágenes se copian y se distribuyen sin costo, y al mismo tiempo quedan más instantáneos, accesibles, como imborrables. También Rusia ya no parece tan lejos, Internet acercó todo en tiempo y en espacio.
Las cosas pasan en la Pre-cordillera, el Litoral, después en el Conurbano y en la frontera, es una das pocas novelas latinoamericanas "de campo" o sea que no se sitúan principalmente en las grandes ciudades.
Y al final un bello desenlace inesperado.

25 marzo, 2017

Pedro Mairal - Una noche con Sabrina Love (1998)


Buenísimo! Ya había leído una del autor (La Uruguaya del 2016) y no me había gustado tanto, a pesar de ser entretenida.
De esta se hizo una película con Cecilia Roth como Sabrina Love. No me apetece verla, no me quiero arruinar la impresión.
El protagonista es un chico de provincia, Daniel Montero, 17 años, de Curuguazú, Entre Ríos que gana en un concurso de televisión una noche con la porno-star Sabrina Love. Como no tiene plata para ir a Buenos Aires, se larga de autostop. Por una inundación no circulan camiones, ni ómnibus y se tiene que ir un trazo en balsa. Después, haciendo dedo se confronta con diversos personajes, con obreros, maestras, soldados, con gauchos, con participantes del concurso de la noche con Sabrina Love. Los autos expresan otro mundo adulto, ese que pasa poderoso a pocos metros de Daniel y sin embargo no le da bola. Los autos potencian la violencia y alienación de sus conductores.
El joven Daniel, que desde que terminó el colegio trabaja en un frigorífico de pollos, se va a la gran ciudad, la Capital donde parece que siempre hay Carnaval (que es la emancipación temporaria de los oprimidos), y donde encuentra más diversidad en opiniones, identidades y posibilidades de lo que esperaba, con facilidad va conociendo estudiantes que tan solo tienen unos años más que él y estudian y toman cuenta de su vida. Hay más realidad, simultaneidad y violencia en la ciudad, pero al mismo tiempo también más espectáculo, divergencia y virtualidad (TV, shows, disfraces) de lo que esperaba. Como los espejos y puertas de vidrio del hotelucho transitório.
(Me puse babosa de recuerdos, del colectivo 60, de los paseadores de perros en Recoleta, de los cables enredados, de los vendedores ambulantes, será que me impactó porque fui a Buenos Aires a la misma edad, también vine del campo y de alguna manera también me inicié ahí? Pero esto son cosas mías. Tengo que volver, porque nunca fui a un telo, cosa que es una falta de experiencia importante, creo. Pero esto no tiene nada a ver.). El libro sugiere que de alguna manera son muy conectadas la iniciación al mundo adulto, a la mayoria de edad y la iniciación intelectual-cultural en la Capital del país. Como Daniel, que antes de que viniera a Buenos Aires por primera vez, no era ni bien adulto, ni bien "argentino", se pasaba el tiempo entre su trabajo, la fabrica de carne y la televisión.
 

24 marzo, 2017

Rodolfo Enrique Fogwill - "Muchacha Punk" ([1978] 1992) y "Sobre el arte de la novela"


Muchacha Punk es una compilación de cuentos, publicado por primera vez en 1992. Comprende seis relatos escritos entre 1978 y 1997, pero yo solo leí uno de estos, el que le presta el título a la colección: Muchacha Punk.
Es delicioso! Lleno de humor, atención al lenguaje. También aquí, está la Guerra de Malvinas de fondo. El cuento transcurre en Londres. Comienza así: En diciembre de 1978 hice el amor con una muchacha punk. Decir "hice el amor" es un decir, porque el amor ya estaba hecho antes de mi llegada a Londres y aquello que ella y yo hicimos, ese montón de cosas que "hicimos" ella y yo, no eran el amor y nisiquiera- me atrevería hoy a demostrarlo-, eran un amor: eran eso y sólo eso eran. Lo que  interesa en  esta  historia es que la  muchacha punk y yo  nos "acostamos juntos". Se sigue lo que parece una historia de esa aventura amorosa en el que el narrador sabe crear imágenes e ideas y en seguida desconstruirlas.
Cómo no había leído nada de Fogwill antes? Él toma su papel de narrador en serio, de forma que el autor es todo menos ausente. Hasta los personajes saben que "son narradas" y el autor a veces le explica su hacer al lector, le previene de decepciones y igualmente le cuenta las suyas. Tiene razón, si se piensa bien, al contar del frío, de la ropa y del narrador puede contar tres veces lo mismo, pero no es lo mismo.  ..el frío inglés del relato, calaba, los huesos, argentinos, del narrador.  Y al contar en español lo que se dijo en inglés mantiene el orden de las palabras, - "Sí, de curso" -dije yo...
El arte -pienso debe testimoniar la realidad, para no convertirse en una torpe forma de onanismo, ya que las hay mejores.
Creo que el tema del relato es la imagen que nos hacemos del otro, la distinción entre el yo y el otro, las expectativas y perspectivas, proyecciones del yo y del otro, del burgués, y de la punk, hombre, mujer, argentino, inglés, etc. O algo así. No tanto por el argumento, pero por como se juega con el lector. Me encantó.
*
Y para no escribir una entrada de blog sobre cada cuentito, incluyo aquí otro de Fogwill.
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Sobre el arte de la novela (no pude averiguar de qué data es) es una parodia del El extranjero de Camus. También aquí tengo que decir que lamentablemente no leí el "original". En Sobre el arte de la novela todo es oblicuo, quizás no todo, pero muchas cosas. El narrador reflexiona sobre el lenguaje y sobre la muerte y sobre las madres y la vejez. La vejez/ muerte es una oxidación /fuego de a poco. Después cuenta la historia de Alberto, cuya madre muere en Santiago del Estero y que es para él, un asunto incomodo, molesto, porque tiene que viajar, pero nada que le llegase al corazón. Esta historia es un ejemplo, pero como ocupa grande parte del cuento nos olvidamos, así que cuando vuelve al plano de inicio, tenemos que recapitular como era que comenzó el relato. El narrador nos ayuda, porque vuelve al tema del inicio y se pregunta, Se oxida el texto? Y cuenta como se fue a Mar del Plata durante la Guerra de las Malvinas a visitar a su mamá y después de todo no es así tan diferente de Alberto cuya pasiva actitud e insensibilidad acaba de contar, por el contrario. Estábamos a espera de otra cosa? Se pregunta también sobre como se usa habitualmente en el castellano (de la época) la palabra "de", millones "de" pesos, en lo siguiente la usa muchas veces y yo que ni sé la diferencia entre sintaxis, lógica y gramática, creo que me perdí ahí el chiste del juego de las palabras.

23 marzo, 2017

Pablo Ramos - El camino de la luna (2012)


Otro deprimido más. A mí me gustan los deprimidos y en la literatura que leo hay millones de matices, de deprimidos, de ansiosos, de sin-esperanzas, de desesperados, de existencialistas. Por ejemplo, Pablo Ramos es muy diferente de Onetti o de Levrero o de otros que ahora no me acuerdo de ejemplos mejores.
Quería volver a las literaturas argentinas del presente, porque aunque no crea mucho en la idea de patria, la lengua es una, eso sí. Ya había leído su novela El origen de la tristeza hace unos anos. Como es marca característica de los textos de Pablo Ramos, también en El camino de la luna todos los cuentos son protagonizados por Gabriel Reyes del barrio del Viaducto, el "personaje-otro yo" del escritor en diferentes edades y circunstancias. En esta colección de cuentos, hay unos cuantos que me parecen más realidad que cuento (pero eso no se puede decir sobre literatura). Es un mosaico de momentos entre los que se salta sin orden cronológica, algunos son angustiantes, otros muy felices, momentos con peso sobre la vida y otros que parecen banalidades, pero que están escritos de forma precisa y completa, quiero decir, transmiten un clima emocional bien definido. Algunos me gustaron más, otros menos, pero todos tienen un no-sé-qué. Anoche leí el último cuento y me quedé soñando con él último, incorporándole mis propios personajes.

Gabriel como viejito desorientado, la vida de adicto a la heroína bajo un puente de autopista en Buenos Aires. Vacaciones en una playa-basural del noreste brasileiro infernal, Gabriel de adolescente en el hospital, en la conversa con una amiga, pensando en monedas para pagar la travesía del río que lleva a la muerte - se pone en los ojos o en la boca? El peso de la memoria del padre como elefante muerto en una valija y palabras cariñosas con desconocidos. Gran tema: Gabriel y el fútbol. Gabriel y neo-nazis en un tren de Berlín-este. La amistad entre el padre peronista de Gabriel y un tipo derechista durante el mundial '78. Gabriel en un momento de serenidad y delicia casi perfecta al desayunar con la maquina de escribir en un jardín en Brasil y oler castanhas assadas. Gabriel y la chica de pelo verde y la mafia de Avellaneda, pistolas, merca, lluvia y vías de tren. Hijo angustiadísimo de madre horrible ex-alcohólica en hospital privado. Recuerdos de ir acampar e ir pescar que vislumbran una familia que podría tener sido.

Y en el medio hay muchas reflexiones sobre el valor terapéutico de escribir, de nombrar lo innombrable de convertir experiencias. Y hay alcoholismos, abusos sexuales, torturas, mas también alegría infantil, recuerdos buenos, momentos mágicos, música y bicicletas.
Es uno de esos autores que a veces me hacen pensar que podrían trabajar un poquito más la manera de cómo cuentan, de como arman la trama, de que información adelantan o ocultan a lector. Pero después pienso, que está muy bien así como está, esta forma le pertenece, es la que él encontró y cierra. La noción de inacabado es la que dejan a propósito, porque es la experiencia de vida que transmite. Una experiencia que es así, como cuando se dice "la vida es así", y se refiere a su arbitrariedad, a sus golpes secos y a sus momentos de gloria inesperados.  Igual estos conceptos ya no se usan y eso de "podrían trabajar más la intertextualidad" se desvela como una posición conservadora y reaccionaria. La literatura no tiene que ser vanguardista, bien pode ser popular y me quedo con ganas de leer más literatura "de barrio". Y está muy bien así. No sé si me explico.

22 marzo, 2017

Rodolfo Enrique Fogwill - Help a él ([1982] 2008)


Wow. Me encantó. Que texto para leer una mañana de lluvia tan muerta como la de hoy. Fue mi primera novela de Fogwill, igual diría que es más cuento que novela. Me acordó de los cuentos de Borges, de Bioy Casares y de Juan José Saer.  Es una re-escritura de El aleph de Borges, que lamentablemente no conozco y por lo tanto no voy a poder "entender" este cuento, igual así lo disfruté. Hasta el título hace alusión a el aleph, pues comparten las mismas letras, lo mismo acontece con la protagonista Vera Ortiz Beti, reverso de la Beatriz Viterbo de Ficciones. Y Vera se llama la hija de Fogwill, también escritora. Eso lo leí en algún lado, no me acuerdo de este personaje borgiano. Habrá un momento para volver a ello.
Help a él es la historia de un periodista que se entera de la muerte de una  antigua amiga y amante. La primera frase "La pesada mañana de febrero en que Vera Ortiz Beto tuvo esa muerte espectacular que ella misma hubiese elegido.." y con eso nos quedamos curiosos. Como murió? porque? No será una imaginación del narrador? Pasado un tiempo que se pasa de vacaciones, distrayéndose, vuelve a la casa de los padres de Vera y su primo, un escritor que vive con ellos le pasa una caja con sus cosas, fuman un porro y beben de un licor de Vera. Ahí empieza un viaje perceptivo y interior, sexual, alucinante, violento. ".. no hay mejor regalo para una muerta que dejara jugar por unos instantes con las memorias y fabulaciones de los vivos..".

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