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29 diciembre, 2016

Peter Handke - La mujer zurda (1976)



Es después de Navidad y nieve cae sobre los pozos de orina de perro, congelada. Una mujer que se llama Marianne se separa de su marido y decide vivir sola con su hijo, a pesar de que todos dicen que va morir vieja, amarga y sola, quizás alcohólica y pobre. Viven en una casa moderna en un suburbio en la colina de una sierra en el medio del país. El marido viene de vez en cuando de visita, es bastante agresivo, pero la pareja también se muestra sus debilidades y continúa a haber cierta intimidad. Ella consigue un trabajo de traductora y pasa el día en la máquina de escribir. Mantiene una ambigua amistad con Francisca, la profesora, quien acoge al marido cuando lo echa de casa. Ella la quiere convencer de participar en su reunión de mujeres, y los otros también tienen muchos consejos sobre como vivir para ella.
Según afirma wikipedia, también el autor era traductor del francés y vivía solo con su hija en un suburbio de una gran ciudad (Paris)
Hay pocos diálogos y muchas escenas mudas, como cuando ella y el nene se quedan contemplando la noche de diciembre, cuando el marido se acuesta en la nieve o ella mete la cabeza en el ropero.
Está escrito en escenas que podrían ser escritas para el teatro, pensé. Nunca había leído nada de Peter Handke, pero su nombre me sonaba vagamente de algún recuerdo de haberlo leído o escuchado a ser nombrado. Leí que La mujer zurda era originalmente un guión cinematográfico, pensado en imágenes y convertido en narración por le mismo autor inmediatamente después.
La película fue producida por Wim Wenders, sobre quien tampoco sabía nada hasta hace poco (hablaré aquí en el blog sobre uno de sus películas próximamente). Pero con quien quizás comparte temas y estilos, por lo menos la generación.
Me hizo acordar mucho del cinema de Fassbinder o Michael Haneke, será por el imaginario alemán/austríaco de los 60/70 en el que muchas veces se retrataba una familia "típica" de clase media o media-alta y después se la desconstruía (o me provoca esta familiaridad por el estilo de los muebles y los peinados de los adultos que en mi infancia todavía eran parecidos(?)). Por el medio hay muchas escenas de supermercado, trayectos de viaje en auto, televisión, anonimato de la gran ciudad versus miradas curiosas de los vecinos en el barrio versus naturaleza idílica en el fondo con la que los individuos perdieron el contacto.
Me pasó igual que con Estranha forma de vida, me encantó el inicio de la novela, pero luego el desenlace es decepcionante. Es mucho más difícil escribir una novela corta (esta se lee en dos horas) que una larga.

28 diciembre, 2016

Enrique Vila-Matas - Extraña forma de vida (1997)




Nunca había leído nada de Enrique Vila-Matas, pero sí sobre él. El escritor es conocido por su blog, (www.enriquevilamatas.com) y por su proximidad a la vida cultural portuguesa, que casi me quita las ganas de escribir sobre el libro, ya que mucho mejor lo hace él. La cuestión del lugar del autor es una de las cuestiones centrales de esta novela, parece una novela pasajera, que nada tiene de importante, cuenta la vida de un escritor que para escribir su trilogía de realismo social, sobre los desheredados de la vida, espía los vecinos de su calle de Madrid. Para una la preparación de una conferencia sobre la estructura mítica del héroe clásico que es supuesta dar para ganarse la vida, en una especie de diario íntimo, cuenta sus conflictos amorosos y relacionados a su actividad de escribir. Habla de Graham Greene, Salvador Dalí, Virginia Woolf, de Unamundo y de las historias de espionaje. Cuelgo aquí un fragmento del blog del autor:
"Encontré el título del libro en el aeropuerto de Lisboa al ver un disco con un fado de Amália Rodrigues que se llamaba Estranha forma de vida. Me enamoró no exactamente el título sino la belleza de Amália. Y en mi ciudad encontré la historia que iba a contar: la de un barcelonés dividido entre dos amores y entre dos actividades parecidas, la de escritor y la de espía. Recuerdo que, escribiendo ese libro, acabé transformándome en una especie de Fernando Pessoa del barrio de Gràcia de Barcelona. Escribir o la única forma interesante de estar en el mundo, extraña forma de vida"
Es una novela sobre autoría, sobre el acto creativo. La figura del autor y su conflicto con el texto que, como afirma, idealmente no surge del escritorio, pero de la calle misma, se revela como personaje desagradable, superior, egoísta con una "absurda fijación por lo real". Es mal padre de un hijo medio autista (obviamente sufre tener el padre que tiene), le gusta vigilar y quemar hormigas. Parece que esto corre en la familia, ya el abuelo era "voyeur de lo subterráneo". Al final del día le ofrecen otra conferencia sobre la muerte de la novela, tema ya muerto y vuelto a masticar, por lo que a él le gustaría escribir sobre otras cosas, experiencias personales, por ejemplo, o sobre los infelices de su barrio, el amor, etc. intenta de mudar de estilo literario (hacia lo fantástico) pero  acabará aceptando la oferta de la conferencia porque en realidad son las mujeres que lo sustentan financieramente en todo ese tiempo que el proyecto novela no sale adelante. 
 El tema de las ópticas, del voyeurismo, del espionaje (con cigarro, gabardina, lentes de sol, y paraguas) es divertido al inicio, porque es todo medio exagerado, grotesco, y hasta con toque existencialista (la explicación de todo es ausencia de Dios en este siglo). Es una novela sobre los autores modernos, de la burguesía y de privilegiados puntos de vista.

Frase memorable: "Enquando urinava, enquanto esvaizava a minha bexiga, tive a agradável sensação (..) de estar a participar no fluxo natural da vida".

La primera mitad de Extraña forma de vida (que se refiere a la vida del autor) me gustó bastante, la segunda solo me parecía repetir la primera y con eso arruinó el placer de la primera mitad.
Tal vez no había entendido bien su referencia, pero que se compare (o compare sus personajes) con Fernando Pessoa me parece una falta de respeto. Pero supongo que voy a darle otra oportunidad.

08 diciembre, 2016

Juan Carlos Onetti - El pozo (1939)


Creo que es lectura obligatoria de escuela en Uruguay, y yo, ahora que, después de no haber encontrado placer en leer La vida breve, pero tenido una experiencia muy buena con El astillero, sigo notando en mi una curiosidad por Onetti, no tuve más escusas. El pozo, después de haber publicado unos cuentos, la primera publicación de una novela (aunque con poquitas páginas). La historia es la de un hombre a quien no le importan ni la belleza, ni la comodidad, ni la miseria y que se pasa el tiempo que está encerrado en una pieza caliente y desloada, escribiendo sus memorias, antes de cumplir 40 años el día siguiente, para poner en papel aquellas memorias del alma, de si mismo, de sus sueños y sentimientos de alguna forma incomunicables. En los sueños el personaje habla de mujeres y dialoga, siempre son situaciones marcados de falta de comprensión, frustración y en realidad, profunda soledad. Creo que es una novela sobre formas u intentos de expresión y (como en realidad todos los libros) sobre cómo la vida interior /la poesía  puede llega (o no) a salvar el hombre. Lo que tiene Onetti de fascinante no śe, es ambiguo, sus personajes me repugnan siempre un poco. Es algo tan misógino que me preocupa el facto de seguir gustando de Onetti, pero claro no es él, son los personajes.

Manuel Puig - Maldición eterna a quien lea estas páginas (1980)

Con lo bueno que se siente acabar una novela, no sé porque no leo más! Pensé que había perdido a este libro y luego encontré debajo de mi cama.

Ni me acuerdo bien de las novelas que había leído de Puig, pero mismo a pesar de leer traducido (o por haber también leído algún otro traducido), en seguida sentir volver a una voz conocida. Debe ser por el uso de los diálogos y cartas. El escenario es Nueva York del fin los '70, se encuentran dos hombres, el viejo argentino Mr. Ramírez y un joven historiador nuevayorkino, Larry, que lo visita en el hogar de ancianos y pasea al primero en su silla de ruedas.

El hombre mayor, Mr. Ramírez, paga a Larry que parece agradecer cada dolar porque anda apretado. Del caso del viejo que trata una comisión internacional y parece no carecer de dinero. Él tuvo un pasado activista, que sufrió prisión y persecución política. Está paralizado y perdió la memoria probablemente por sufrir tortura. Los dos hombres conversan mucho, Mr. Ramírez sobre todo pregunta, como se sienten las cosas, es de eso que más se quería acordar, los dos inventan historias en conjunto, memorias inventadas que en partes parecen muy reales, pero quedan abstractos o llenos de mentiras obvias. Hablan de sus familias, de sus ideas de familia, trabajo e religión y en las conversas se acercan, parecen ser terapia para los dos, pero también discuten como dos hombres miopes, egoístas y coléricos.
En el inicio todavía van juntos a la biblioteca municipal, hablan de Marx (donde tienen el prime volumen del Capital, que es como tienen la Biblia en los Motels), de Wuthering Heights, después de Camus y Sartre, y los temas y actitudes reveladas son cada vez más pesimistas, las confesiones cada vez de mayor peso (los dos se revelan machistas, autoritarios, con doble moral). Mr Ramírez posee unos libros con mensajes y anotaciones de su tiempo de recluso, codificado y permite a Larry trabajar con estas.
Al final se explica porque Larry dejó de ser profesor universitario, cosa de que siempre se negaba de hablar, quizás no fue tan inocente de todo. (y Mr. Ramírez, preparó él este desenlace?). Me gustó esta ambigüedad, pero creo que el Beso de la mujer arana me gustó más, igual el principio de la historia es similar. Escrito durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, es curioso que ya en este momento, eligió como tema central de la novela la memoria y el testimonio. Quien cuida de la memoria, sino los que mejor pagan, como las universidades? La voz de alguien que fue excluido, o que cambió de opinión, ya no cuenta? De todo, existe algún partido cuya voz sea realmente de confiar?

01 diciembre, 2016

Mario Levrero - París (1970/1980)


El libro comienza con una dedicación: A la ciudad de París, con las disculpas pertinentes. Prepárese. Un viaje de 300 siglos cansa, y más cuando después de eso se llega a la misma ciudad gris desde que se partió. El protagonista sin nombre/narrador en primera persona sale de la estación de tren (me acordé solo al leer otra reseña, La ciudad finaliza con el narrador entrando en Montevideo en tren y después de casi adormecer en un banco de cansancio y desespero, tomar un taxi y se prepara para conquistar París. Todavía en la estación, escucha una voz que le dice:
"Sin embargo no me parece insensato emprender un viaje para darse cuenta de su inutilidad. Si usted cambia esta naciente desesperación por una calmada desesperanza, habrá obtenido algo que muchos humanos anhelan"
Él torna esto su misión, además de intentar comprender porque esta ahí en esta ciudad contradictoria y si quizás necesita hacer otra viaje y en realidad, ordenar la ciudad, ubicarla en su imaginario. Pero, al igual que en los dos libros que anteceden este, su único motivo es irse de ahí.
Esta tercera entrega de la trilogía involuntaria es todavía mucho más entreverado, loco, imprevisible, el más asfixiante y el más esclarecedor. Como siempre el protagonista anónimo se encuentra desubicado (en no-lugares, heterotopias?), por no tener dinero le meten en una especie de monasterio, o asilo con prostitutas. En principio la entrada es protegida por soldados de gatillo fácil, pero siempre hay más salidas que se encuentran, sin embargo se aferra a el por ser su punto de referencia. En el comienzo, como en los libros anteriores (El lugar y La ciudad) todas las personajes parecen estar ahí para molestarlo o burlarse de él, pero después se despliegan las cosas. Por ejemplo consigue controlar el sueño y soñar despierto, aunque no sin dificultad para salir de ese estado, también consigue volar. Hay una doble identidad, el yo vigilia y el yo sueño y otras duplas (Juan Abel y Pedro Abel; Angeline y Sonia). Están más desarrolladas las referencias "reales", se mencionan varias ciudades, Buenos Aires, París, Carlos Gardel, Hitler, De Gaulle, la objetividad, esa filosofía blanca y negra, propia de autoridades, curas y médicos, que según el protagonista está errónea, pero, ya que emociones no, permite cierta paz. En esta parte (que en realidad no es parte), hay más reflexiones sobre la conexión entre el mundo exterior e interior, sobre el uso de la memoria y sobre la representación ("son baldosas cuadradas, pero yo las veo como flores"). Otra cosa que avanza es la cuestión de las mujeres, mientras en los otros dos libros todas las mujeres son objeto sexual, o objeto de una frustración personal, aquí las mujeres dialogan con el protagonista y lo hacen ver su ridícula relación con ellas. También es la parte más política de la trilogía, por así decir, si en La ciudad mandaba exclusivamente la Empresa, aquí hay guerra, hay una resistencia, hay muchas referencias reales (no solo París y su Barrio Latino, también Buenos Aires, Carlos Gardel) y de ciudades extensas sin nombre con una estructura cuadriculada que la divide en manzanas uniformes.
Me parece tener influencia de Manuel Puig, aunque no sé si Levrero leyó o gustó de Puig, o si tiene algo que ver. Concluyo pensando que es un libro brillante, muy bueno, hasta diría de lo mejor que ya leí por el momento.

28 noviembre, 2016

Mario Levrero - La ciudad (1966/1970)


La ciudad fue escrita en 1966 en Uruguay, o sea antes del golpe de Estado, pero en una época turbulenta. hace ya medio siglo cuando Levrero tenía 26 años. Fue la primera novela que logró publicar, después de tener logrado una mención en un concurso del seminario Marcha. Forma forma parte de la trilogía involuntaria (junto a El lugar y París) aunque no sé si se lee como primera parte o no, dado as diferencias de data entre escritura y publicación.
La ciudad es una lectura fácil, corto y linear, sin saltos en el tiempo, pero igual que El lugar es kafkiano, laberíntico y no siempre obedece a las leyes de la lógica. También aquí nos guiamos por un narrador en primera persona, que no sabe donde está y solo quiere irse, pero mientras tanto le acontecen cosas raras que quizás parecen mas propios de una búsqueda dentro del imaginario personal inhóspito, mas que en el mundo real, aunque Levrero diría que no hay forma de pensar estos dos separados. De noche y con lluvia encuentra una casa abandonada, muy húmeda en la que piensa refugiarse, solo hacia falta ordenar las cosas, adaptar el caos al propio gusto para sentirse en casa. Sale al almacén que recuerda ubicado no lejos, pero se pierde en el camino de tierra y empapadado como está aprovecha el único vehículo que cruza su camino para pedir que lo lleven. Así llega a la ciudad, que en realidad es un pueblo, pero por dentro se revela siempre más grande y compleja de que por fuera. En el camión viajaba también una mujer, Ana, que como todo ahí es muy contradictoria, le excita y repulsa al mismo tiempo. Es recibido muy bien por un empleado de una estación de servicio, igual que en El lugar, todos parecen querer que él se quede, le ofrecen todas las comodidades, pero los libros y los mapas están escritos en otro idioma incomprensible y el protagonista sin nombre, solo quiere irse, o buscar a Ana, pero más que Ana quiere irse. Se ve impulsado también por sus necesidades básicas, solo quiere fumar, comer chocolate, abrigarse. Se encuentra con pruebas, trampas y desafíos, pero nunca sabe si la gente le trata bien o mal, intencionadamente.
En el universo levreriano se mezclan la alienación opresiva con el humor, los paisajes que se atraviesan son desoladísimos, pero presentan detalles curiosos, por ejemplo hay muchos personajes que toman mate, pero no se encuentra nada (carteles, libros) en español, excepto la Biblia. Va visitando los comercios de la aldea donde se encuentra con curiosos personajes que, por ejemplo, juegan como niños en vez de atenderle, le prohíben fumar y en seguida encuentra colillas de cigarros en el mismo sitio. El protagonista se ríe de sus conflictos interiores, sabe que es en vano que se preocupa constantemente por lo imprevisto. Sabe que la tristeza es normal, pero la angustia no. Prefiere pensar que las cosas tienen algún sentido y intenta seguir adelante, irse "a casa", pero su voluntad es contrariada por los personajes que obedecen a reglas sin sentido claro, le hablan también de la existencia de una Empresa y un Reglamento muy importantes y hasta le ofrecen trabajo. Como referencias "reales" aparecen Montevideo y Argentina, mas esta "ciudad" levreriana no tiene conexión clara con os espacios que conocemos.
Por lo que leo y que creo poder comprobar, Felisberto Hernandes y Onetti son influencias patentes y Cortázar y Lewis Carol no son del todo inocente. La ominosa Empresa es lo que sobre todo me acuerda al astillero. Leí (Montoya Juárez) que se le vincula al mundo visual de Paul Klee y De Chirico, mas tarde surrealismo.
Me gustó mucho y me pongo ya a leer el tercero.

23 noviembre, 2016

Mario Levrero - El lugar (1969/1982)

El lugar forma parte de la trilogía involuntaria (junto a La ciudad y París) escrita en 1969 y publicado en 1982 todavía durante la dictadura.
La historia que se presenta en forma de novela corta, es kafkiana, un hombre sin nombre, pero que es a la vez el narrador, se despierta en un cuarto oscuro, desconoce como ha llegado ahí, parece estar viviendo una especie de resaca. Se acuerda de haber comprado cigarillos, del ómnibus, del kiosco, de su plan de ir al cine y nada más. A tientas descubre una puerta, la atraviesa, se encuentra en otro cuarto con comida, cama, cocinita. A la noche se apaga la luz y le domina el sueño. Va atravesando puertas y puertas, primero con la tranquilidad de una rutina alienada comparable a la de una oficina, fumar, comer, dormir y seguir. Descubre la imposibilidad de volver atrás, se va cruzando con personajes extrañas que hablan otra lengua, así sigue. Preocupándose más y más de su encierro, a borde del desespero, consciente de sus necesidades físicas y mentales, trata de hacer planes mientras las condiciones van deteriorándose.
Las primeras habitaciones hasta parecen ser un hotel (un no-lugar?), como si alguien le ofreciese casa y comida gratis, un lugar destinado para él, con abastecimiento de café, pipas y tabaco. Hasta encuentra papeles y lápices.
La historia contada parece representar un viaje claro al subconsciente, a lo onírico, aunque bien hay sueños dentro de sueños, y como me parece que es Levrero, no debe de pensar en "representaciones". Escribe lo que le sale, miedo, rabia, dudas persistentes, desespero, soledad, escombros, alienación. O es todo un juego de la miente, un desafío de resistencia? Se trata de descubrir lógicamente la estrategia más racional, o vale más intentar una fuga veloz? Para que intentar salir?
Ese lugar interior-exterior se podría llamar pesadilla, fruto de la depresión, de deseos insatisfechos o la falta de voluntad que tiene le produce lo cotidiano y la lucha por existir. Debido a su cobardía de matarse (sobre la que el personaje según parece, ya reflectó lo suficiente) y debido a su curiosidad sabe que siempre decide seguir vivo un poco más. Adentro hay más lugares indefinibles, absurdos, ridículos, incluso una especie paraíso artificial, espacios campestres, pero común a todos es el muro que lo rodea. En algún momento produce fiebre, después conoce otras personas y otros lugares. Después hay más dos partes de están ambientadas en lugares diferentes. Las referencias mencionadas incluyen Buenos Aires y Paris. Hacia el final se torna todavía más absurdo y violento. (Personalmente creo que mas que un sueño o una depresión me parece que está hablando de un bad trip).
Más no voy a revelar. Me encantó! Me pongo ahora a leer La ciudad que es el primero de la trilogía en orden de haber sido escrito.
Con su estilo difícil de clasificar entre ciencia ficción o distopía, me hizo recordar de las novelas que leí de Sánchez Piñol. Dentro del canon uruguayo pertenece a la generación de "los raros" (según Ángel Rama) y a la linea de producción de autoficción o escrituras del yo, junto a Carlos Liscano, por ejemplo. Levrero fue un personaje curioso, solitario, se desempeñó en múltiples oficios creativos, humorista, parapsicología, heterónimos, aborrecía entrevistas, las académicas y las periodísticas (según el prólogo de mi edición). Ya había leído de Mario Levrero Caza de conejos, un libro "experimental" de muchos microcontos relacionados de forma confusa, que también me gustó y que era mucho más críptico o simbólico que esta novela, también, claro, por su forma.

22 noviembre, 2016

Juan José Saer - Nadie nada nunca (1980)


Esta, mi primera, novela de Saer me sorprendió sobre todo con su estilo, hecho de palabras palpables, captó mi atención, mismo que en el inicio no habla de mucho más que la inmovilidad de las cosas durante la siesta, del silencio, del calor de febrero que aplasta, el asfalto que hierve, el vacío de la siesta, la nada - solo interrumpido por el bayo a pastar tranquilo, masticando.- Será el fin del mundo?
Es una novela que comienza en camera lenta-  el calor contiene eso en forma de recuerdo de infancia, para mi y creo que esto es casi universal-, porque esa época para mi está llena de tiempo libre y momentos de observar como los personajes de Saer observan los yuyos del patio y a los bañistas del la playa del Paraná y esto se mezcla con mis recuerdos del Río Uruguay y del Río de la Plata, color caramelo y de las baldosas coloridas del patio a la hora de la siesta.
El Ladeado pide al Gato que le guardara un caballo, el bayo amarillo, porque en la región alguien está asesinando caballos por las noches, por lo tanto, si siente entre las páginas algo de miedo, del mundo del delito y de la violencia, presente, pero aún escondido. Para la población local, ese asesino de caballos es "pura política" para mover tropas o distraer y hasta parece una oportunidad para el comisario local para confirmar su autoridad, hasta que le matan su noble caballo a él. Para los bañistas la vida sigue.
Ese estilo visual parece invitar a dibujar, el campo de visión descrito siempre sigue a alguien, los lectores acompañamos las gotas a caer, semillas del tomate a desprenderse del fruto y empaparse de aceite, ya se me hace agua la boca, el ventilador que gira, la espiral contra los mosquitos se consume y las sábanas quedan cada minuto más pegajosas, húmedas a causa del sudor de la persona que descansa sobre ellas.
No sé como hace Saer para no resultar aburrido, porque es todo el contrario, los acontecimientos son pocos y que se vuelve a ellos desde distintas perspectivas, la novela vive de la repetición y variación, otra vez, pero ligeramente diferente, el narrador sigue a otra persona, y el lector queda muy atento, porque hay esa tensión de lo inminente que facilita la concentración en detalles de la percepción y después hay diferencias decisivos. Así de repente avanza de golpe la historia con mucha información y una riqueza de subtextos. Del pasado al presente, interioridades, lo superficial, el lector y el texto, la política, lo animal y lo humano, todo al mismo tiempo. Saer también sabe transferir de la imagen al texto, del silencio al acontecimiento, explora el sueño, la fantasía, el río que es un limite de algo, a pesar de las lanchas, canoas y personas que lo atraviesan. El agua es ordinario, salvaje, a veces parece una lamina de metal, nítida, se traga la isla en el otro lado, huele a pez muerto y el día siguiente parece el elemento maravilloso rejuvenecedor que regala vida y en el que las cosas no tienen peso.
La bestialidad parece llevar nombre, el comisario se llama Caballo y a un violento personaje del libro que lee el Gato Garay, le dicen el Caballero.
Lo fascinante de este libro además de la composición narrativa es la luz, las sombras, la fragmentación y los colores, las sensaciones.
Será porque el pasado del hombre de la ciudad está enterrado en el campo.
Escrita en plena dictadura, con tantas alusiones, para mi este libro no puede no ser referencia a la violencia, a lo callado, al miedo, a lo que el río silenció. Y no solo el río.
Me encantó. Ahora voy a tener que leer todas las otras novelas que tienen parte en ese universo saeriano.

20 noviembre, 2016

Pedro Mairal - La uruguaya (2016)



Es así que se siente un porteño en el Uruguay. Brotan por todos lados las asociaciones típicas, la escapada de Buenos Aires, el Buquebus, los hippies de Valizas, Cabo Polonio, Montevideo familiar, todo igualito, pero diferente. Uruguay real, pero idealizado y cantan "A redoblar" en la playa. A solo 4 horas de barco, pero más allá de la frontera. Los enchufes son para dos patitas redondas y el cargador de Lucas era de tres planas, la gente dice liceo, nomás, un mozo que se parece a Zitarrosa. Championes, salado, chiquilines, bo, entre el voseo y el tú. El palacio Salvo, La Pasiva, la playa Ramírez, los porros y Mujica. 

No conocía el autor, pero recuerdo haber leído una nota sobre esta novela hace poco y no logro recordar donde. Ya pensaba que nunca iba a poder conocer esta generación de autores, debida a mi limitado poder de compra, pero apareció alguien que me pasó una copia.

La historia contada en primera persona, además de enumerar estereotipos y lugares comunes, cuenta la historia de una desilusión. Una pareja que se separa, quizás ayudado por las circunstancias y mala suerte y sobretodo porque Lucas metió la pata. No aguantó la presión que significa mantener el nivel económico y tener una familia clásica. Se habla del sentimiento de enamorarse de una ciudad, de subjectividades y espacios urbanos. Se puede leer que Montevideo es como Buenos Aires, pero menos glamour capitalista, "como si no hubiera habido neoliberalismo"). Mas que otro espacio, se trata de otro tiempo (o de la esperanza de). Y en Montevideo lo tratan con la alteridad subtil con la que se trata a un porteño. 

Lucas Pereyra que es el narrador nos cuenta de sus viajes al Uruguay con el propósito de cambiar unos dólares y unos pesos al cambio no oficial y volver a Argentina sin declararlos - no debe de haber tema más actual. "Era la época del dólar blue, el dólar soja, el dólar turista, el dolar ladrillo, el dólar oficial, el dólar futuro" Los negocios de contrabando mantiene vivas las fronteras del mundo, y las constituye en primero lugar.
"Nadie sabía bien cuánto valían las cosas. El peso se devaluaba, había inflación. Y empezaron los controles de cambio. Como si en pleno verano te pagaran en hielo y prohibieran las heladeras. Todos buscando dólares desesperadamente. Se desdobló el mercado, entre el oficial y el paralelo, en medio aparecieron las cuevas, los intermediarios, los amigos de los primos."
Las economías en la ficción, son también un gran tema argentino. A veces me pregunto porque no hay más novelas así.  
"Una situación medieval, en el siglo XXI, tiempos de transferencias electrónicas y dinero virtual, y uno buscando unos papeles impresos del otro lado del río, escondiéndolos, buscando una alternativa, tratando de zafar de las medidas, de las consecuencias laterales de las decisiones del Estado, encontrando esa fisura por donde poder pasar."
 Y si literatura precisa de tiempo y el tiempo (en la ciudad) se traduce en dinero?
"..la deuda era algo invisible que estaba oculto en mi cerebro. Una sucesión de imágenes relatadas que debían salir de mi imaginación. Aquello con lo que yo tenía que pagar no existía, no estaba en ningún lado. Había que inventarlo. Mi moneda de cambio eran una serie de conexiones neuronales que irían produciendo un sueño diurno, verbal. ¿Y si no funcionaba esa máquina narrativa?"
Así, casi imperceptiblemente se toca el tema del valor de la literatura. Porque Lucas, el personaje tiene una deuda literaria, la deuda del escritor que recibe un adelanto de la editorial, la deuda de ideas que se traducen en dinero. Y es padre de familia, un escritor con falta de tiempo, falta de dinero, falta de inspiración, con la mujer profesional que paga las cuentas de casa, difícil de aguantar para un ego que se formó en la clase media-alta de colegio inglés y country. Era obvio que se iba a mandar una cagada y francamente, a mí me aburre el tema de la fidelidad de parejas y afines.
Y el tema del género y de las nuevas familias me pareció metido a la fuerza y empujando para que quepa en las últimas tres páginas. Hubiese quedado mejor sin esta resolución final, pero ta.

En resumen, La Uruguaya es entretenida, corta y simpática, pero no me pareció gran cosa. Por el estilo de pintar la sociedad, me acordó de Sergio Olguín.


30 octubre, 2016

Pedro Vieira - O Que Não Pode Ser Salvo (2015)

Quería leer algo de algún autor joven de la Lisboa de ahora. Por casualidad llevé este a Francia, junto con otro libro que se también se sitúa entre Portugal y París. La primera impresión era muy agradable, me gustó más de que suponía que me iba a gustar, me parecía fresco, moderno, una escrita continua que lleva al lector sin dar demasiado en puntos o parágrafos. Es la historia de unos jóvenes, que viven entre el norte portugués, la margen sul (suburbio) de Lisboa y Francia. La chica, hija de emigrantes portugueses en decide ir a tentar su suerte en Portugal, sin los padres, para darse cuenta que ni a Francia, ni a Portugal pertenece del todo, a pesar de dominar ambas lenguas y códigos culturales. Los tres chicos se conocen y se comunican, sobre todo via facebook, y tratan de superar las barreras entre clases y géneros que los separan, para ayudarse, para encontrar a quien amar y ser amado, encontrar una identidad para si, para sobrevivir las familias y sobretodo los trabajos precarios que tienen.
A medida que avanzaba en las páginas, O Que Não Pode Ser Salvo me decepcionaba cada vez más, me iba confundiendo los personajes, y esto ya no por causa de la manera de juntar asociaciones y streams of thought que distingue el autor, sino porque mismo en la segunda mitad del libro, los personajes todavía no me eran bien caracterizadas, no me los imaginaba, los caracteres estaban dibujados como un adulto dibuja a unos jóvenes desde la distancia de 10 o 20 años que los lleva a más. Es una distancia entre generaciones que no se llena tan fácilmente. Sobretodo me molestaba que el autor usara tantas palabras antiguas, super-cultas y no sé qué, que ni con diferentes diccionarios, internet y 30 portugueses educados a mi alrededor conseguí entender todo el vocabulario. Adoro cuando se trabaja bien el lenguaje, que se inventa nuevas palabras y se incorpora los casi olvidados, pero esto era un exagero, un ejercicio forzado. Cuando llegué al final, con mucho esfuerzo de dar una oportunidad a este autor joven que ganó tantos premios, desistí. Raramente hago esto, faltaban mismo solo 5 páginas, y ya los leí de cima, pero no logré motivarme a acabar el libro, ni dejándolo de lado unos días. 
En fin, pueden discordar conmigo, pero para mi esta novela no valió la pena. El autor afirma en una entrevista que en Portugal, actualmente, se vive entre ruinas. Se escucha mucho esto, pero nunca me queda claro si el contraste a esta crisis es la gloria nacional de un Portugal antes de la Unión Europea, antes de las guerras de independencia de las colonias o mismo antes del terremoto. Hay muchas referencias a Enrique Vila-Matas (que me parece que debo leer) y al evangelio de Mateus que desconozco, quizás por por eso que no conecté mucho con este libro.
Se lo regalé a un joven escoces que estaba aprendiendo portugués.

28 octubre, 2016

Adolfo Bioy Casares - Plan de evasión (1945)



Hace poco vi la película de Papillon, basada en la novela homónima de Henri Charrière (1969) y me sentí recordada. El tema es parecido, se trata de prisioneros políticos en las Guyanas francesas, solo que en Plan de evasión el protagonista no es un preso que procura escapar, es el administrador Nevers, que se encuentra en las Islas de Salvación en una especie de penitencia, mandado por su familia, para cumplir un año antes de poder volver.
La historia es contada por un tío que se basa en la correspondencia que mantenía con su sobrino, parece que este está a completar la historia con sus propias conclusiones, suposiciones, explicaciones, porque nada es cierto, ni para el narrador ni mucho menos para el protagonista que desde el primer día teme una revolución, teme estar involucrado y que le fuera negado el regreso a Francia. Su paranoia aumenta con cada día y parece que hay razones para desconfiar. El gobernador se mantiene ocupado en actividades secretas en la Isla del Diablo, aparentemente la está a camuflar, solo nadie sabe que quiere decir con esto.
Se borran los límites entre enfermedad y salud, libertad y prisión, locura y razón, lo fantástico y real - todo que procuramos separar en lo cotidiano. el confuso Nevers siempre hesita, hace un plan de huir, piensa que seria conveniente tal o cual cosa, y se arrepiente enseguida y hace el contrario, o sospecha de una persona y de repente se confía a ella. Vive solo de la esperanza de ser substituido por su primo, el 27 de marzo a seguir a una suplica suya por carta. Pero teme que los disturbios desatan antes del deseado día. El gobernador mandar trocar presos de Isla, sin criterio aparente, luego interna a otros en la enfermaría sin médicos y después hasta llega a internarse a si mismo.
Cuando Nevers descubre que el gobernador esta "enfermo" y ordenó que lo encierran en una celda ya no comprende nada, pide al criado para hablar con él, este le explica cual la orden es no incomodar los enfermos de noche, lo podrá ver, ya que la celda está abierta de cima, pero para hablar con él debería esperar hasta la noche cuando estaría dormido. Desconcertado, se sienta en la silla del gobernador y comienza a improvisar, pero la acción se vuelve cada vez más fantástica, confundiendo y jugando con representaciones e impresiones sensuales de las personas, como solo lo es possible en una isla o en una cárcel.
Fue mi primero Bioy Casares, conocido como dupla de Borges y de facto me acordó de Las ruinas circulares y también de La isla del Dr Moreau, al que alude obviamente. Sin duda tiene un formato y estilo que vale la pena consumir.

27 octubre, 2016

Robert Musil - Las Tribulaciones del estudiante Törless (1906)


Acabo de leer las últimas páginas en el viaje para casa y tuve que leer otra vez el principio, a ver como era exactamente que todo tenía empezado. Me encantó la historia. Encontré el libro en alemán en una librería de libros usados en Bordeaux. Es una historia del tipo coming of age, novela de formación, bastante más simple que otros escritos de Roberto Musil, se trata de su primera publicación.
El autor retrata un internato para jóvenes burgueses, hijos de funcionarios y militares, en el reino de Austria-Hungría, en algún lado cerca del ferroviario que lleva a Rusia  donde ocurre todo lo típico que no puede faltar en una adolescencia: amor, violencia, orden, el alejamiento de los padres, descubiertas de intereses académicos y de un cierto lado oscuro omnipresente pero oculto por camadas superficiales de cosas correctas y buenas.
El joven Toerless está dividido entre a moral que adaptó en la buena casa de sus padres y la exitosa manera de vivir de sus amigos un poco mayores, Beineberg y Reiting. Él está buscando su identidad de individuo en esta vida de grupos, su camino propio, por veces es idealista, seguro, otras veces tímido y indeciso. Va descubriendo las rachas que hay entre toda racionalidad occidental, de la academia, de la ciencia, de las profesiones de los adultos. Por ejemplo conoce a una mujer que vive en una casita en el bosque que trabaja como prostituta en las inmediaciones del internato y observa con interés como sus amigos interactúan con ella. Toerless es muy sensible y un gran observador de emociones y también le interesan las lecturas místicas de filosofa y religión oriental de uno de sus amigos. 
En el instituto de jóvenes masculinos domina un ton agresivo y jerárquico, es común que la clase se busca una víctima y se abusa de ella. También es sabido que hay atrevimientos de experimentar deseos y sensualidades entre los muchachos, a menudo mezclado con excesos de violencia y sumisión, como lo enseña, si bien no abiertamente, el sistema de los adultos. En una situación de estas Toerless se ve obligado a posicionarse frente a los amigos machos, frente a una persona más débil, con menos prestigio, menos carácter, pero que le provoca una excitación inexplicable y todavía tiene que decidir como hablar con las autoridades sin denunciarse a si, o a los amigos.
Me gustó mucho la descripción de las infiltraciones irracionales en la luz de la racionalidad y la detenida atención que el autor pone en la importancia de educar su espíritu, su alma, frente a las normas y maneras crueles de la sociedad.
Tal vez se podría describir como semejante a las novelas de Herman Hesse, aunque este nunca me fascinó demasiado.

22 octubre, 2016

Juan José Millás - La soledad era esto (1990)




Es la historia de una mujer deprimida que hereda de su madre una butaca y un reloj y unos diarios que afirman que la madre fue deprimida, enferma e infeliz. Ella vive en Madrid, pasa el tiempo fumando porros y se siente cada vez alejada de su marido. Al final se cura de su depresión, deja los porros y el marido, se corta el pelo y vuelve a depilarse las piernas. Nunca se sabe como o porque fue que ella y el marido dejaron de ser activistas de izquierda (como es aludido que hayan sido), ni se sabe que va a hacer ella de su vida ahora que se separó del economista sin escrúpulos morales, excepto de encontrar un marido mejor, claro. La única cosa interesantes es que ella contrata un detective para seguirla a ella misma y de forma anónima ordena al detective de escribir informes personales, subjetivos, y ella goza con las lecturas de informes hechos por un hombre que la encuentra atractiva. Pero después no pasa más nada. Ni la relación con el marido, ni con el detective me parecen creíbles o interesantes.
Creo que este fue el peor libro que leí en años. Hasta yo escribo mejor! No vale la pena el tiempo de leerlo, ni los 3 Euros que gasté para adquirirlo. Un aburrimiento en mayúscula! Parece estar escrito mal a propósito. Por qué es tan reconocido este autor?

20 octubre, 2016

Dave Eggers - Conhecereis a nossa velocidade! (2002)

 
Llegué a la estación de Oriente de trenes casi una hora antes de que el tren partía, que puntualidad! Ahora, claro que ya iba cargada de libros para el viaje, pero está ahí la feria de libros permanente de la estación de trenes, abierta hasta muy tarde con precios relativamente bajos y no pude resistir en ofrecerme uno de los baratitos. Me apetecía literatura ligera para el viaje, poco seria, y escogí este por ser libro de "roadtrip" y porque a este autor ya me tenían recomendado. Con este libro crucé la frontera Irun-Hendaya y lo dejé a las amigas en Bordeaux.

Los amigos Will y Hand, dos hombres de la clase media de EEUU, de la profunda provincia, están llenos de dinero, dinero que no robaron, pero que no les parece justo tener. Deciden viajar alrededor del mundo y distribuirlo a gente que más lo necesita. Poco a poco queda claro que más que viajar están escapando de algo, de sus propias problemas. Sobre todo el narrador, Will, es frágil, sensible, nervoso, tal vez fracasador en una sociedad como la estadounidense y muy querido, da ganas de abrazarlo. El es el que insiste en hacer este viaje, en ganar velocidad para escapar la sombra del recuerdo de su mejor amigo que acaba de morir. En cambio, Hand, es un macho típico, protege a Will, pero muchas veces no ve mucho más lejos de que su propia nariz,  y es fácil ver la relación desigual entre os protagonistas, una relación de dependencia, pero también de amor. En el viaje - es difícil dar la vuelta al mundo en tan solo una semana- todo corre mal, pero ellos consiguen adaptarse al mundo en que todo corre mal, aprender con eso. Ellos saben que, "não fazia muito sentido sair-se de nosso país, quando se anda apenas à procura de paisagens e de gente pobre". Y, además, "gastar em viagens é gastar na avidez de nosso olhar".
Ellos saben que dando dinero a individuos, crean otras injusticias, en este mundo absurdo, ni la buena voluntad se vende bien. Ellos se adaptan también a esa característica absurda del mundo. Por ejemplo, cuando estan en Senegal, intentan prender dinero a los burros que ven en los caminos, con cinta scotch, o hacen una caza al tesoro, porque "cada una de sus historias es más triste que la nuestra. 
También en Marruecos y en Estonia, Will y Hand, solo hacen mierda, juegan con el mundo, se suben a los arboles heladas, saltan de carros tirados por burros, dan vueltas sin sentido, porque la velocidad les parece la única salida. Pero el mundo trata mal a la gente con dinero y buena disposición, el mundo está hecho de violencia y injusticias, sino, porque se tenía que morir el Jack?
La novela, quizás no es una grande obra, pero me hizo pasar un buen rato, es una mezcla de bestseller llano y libro sobre la juventud contemporánea y su relación con el mundo, con la desigualdad, el dinero, y el sentido de sus vidas. Contiene bastantes reflexiones sensibles y observaciones concisas. La violencia como parte de crecer, la búsqueda de una orden o un sentido a la americana, también la búsqueda de los límites.
Me hizo bien leer esto, envolverme en muchas páginas (con ilustraciones!), aunque diría que los últimos 100 páginas sobran. Lo que más me gustó, era como el autor construía la relación entre los dos amigos.









06 septiembre, 2016

Wells Tower - Todo arrasado, todo quemado (2009)



Ah, no me había dado cuenta que era un libro de cuentos. No lo hubiese comprado, su supiera. No soy mucho de leer cuentos, aunque no sé bien porque. Pero al final me gustaron mucho más de lo que esperaba. No creo que sean excelentes, pero tampoco sé con que comparar. El autor demostró que puede enganchar y entretener fácilmente y crear espacios de incertidumbre en situaciones banales, espacios de duda de si de verdad todo es tan bueno, como parece. Y como se lee varios cuentos del mismo autor uno después de otro, se comienza a entrar en su mundo. La grande soñada América de Estados Unidos, civilizada, con mucho calor húmedo, paisajes de vasta naturaleza, ciudades grandes. Pero por abajo asoman historias de abusos, separaciones de padres y hermanos, trabajo forzado. Pero también hay reencuentros, descubiertas, oportunidades, viejitos que fuman porros. Especialmente me gustó como el autor consigue entrar en la mente de adolescentes, en plena edad de ver desafiar convenciones establecidas por los padres, y comenzar a tomar responsabilidad de si mismo. Son cuentos bellos, de gente que observa su alrededor, huele el peligro de la selva cotidiana. Un buen libro ligero para leer en la playa.




25 agosto, 2016

Juan Carlos Onetti - El astillero (1960)



Recuerdo, que de la vida breve no había entendido nada, me decepcionó. Creo que ni la pude terminar, tan abstracta, retorcida y seca me parecía. No conseguía entrar en el estilo de Onetti, que es denso, lleno de adjetivos y pensamientos grises. Tampoco en el astillero se entiende mucho de la acción, porque los narradores no son todos de confiar, pero se aprecia el intento de envolver todo en palabras
Pero ahora reconozco que Onetti es uno de los grandes. Cínico y ambiguo, como me gusta a mí, se nota que tiene más placer en escibir sobre las cualidades feas del hombre de que otra cosa. Leer esto es como terapia, se mastican temas hasta que algo se disuelve. Lento, de sabor extraño, pero suspenso y envolvente al mismo tiempo. 
Para el astillero Onetti cr el antihéroe Larsen, que como casi todos los personajes tiene nombre de inmigrante, y ese su universo cinematográfico alrededor de la ciudad de Santa María (la misma de otras novelas), que posa sobre palos contra las subidas del río, donde huele a pez muerto y los faroles son amarillos. Queda cerca de Entre Rios tal vez, pero diferente, mas oscuro, desolado y conectado solo por vía fluvial con el resto del mundo. Ya ni nos imaginamos tener que llenar tanto tiempo. El estilo de Onetti parece predominantemente descriptivo, pero no lo es, la trama se construye a partir de recuerdos de testigos, y es por eso que el lector no se aburre, porque tiene que dudar, decidir a quien creer y a quien no, juntar las piezas del puzzle.
El astillero es un ambiente de decadencia, de eterna crisis y pesimismo, que me acordó un poco a Corazón de las tinieblas de Jospeh Conrad, aunque la historia es diferente. Pero tiene esa manera que hace el protagonista avanzar o abandonarse, sin saber si hay esperanza, adonde lleva el camino y  de quien se puede confiar. Cando Larsen vuelve a a cuidad, le ofrecen el puesto de Gerente. Claro  que es una oportunidad de volver a poner pie en la ciudad y parece que lo pusieron a prueba. Nosotros los lectores sabemos también que él no puede ser inocente. Queda lindo ver este astillero todo podrido a caer en pedazos, bajo el rocío blanco de las heladas, oxidándose, a fundirse irremediablemente. En este lugar mismo el Gerente General pasa hambre y todos saben que el jefe no va a pagar al fin de mes, que es todo una farsa. Hace dos generaciones que todos los cheques emitidos son falsos. Pero hay un rumor que dice que todo está en vías de ser arreglado, los gobiernos cambiaron, los negocios avanzan, pero ninguna información es segura. Por las dudas Larsen inventa un plan b, se acerca a la hija del jefe y a la mujer de su colega, (que además ocupa un lugar importante en la historia, pero no se menciona su nombre) y trama una especie de amistad con los administrativos. Fingen mantener todo a andar, juegan a trabajar, como si el sistema existiese, como si su vida tuviera sentido, y terminan miserables y enemigos, sentados en la casita de cuatro chapas detrás del astillero, con los perros sucios y nada más que hacer que vender material del depósito para sobrevivir, asar un trocito de carne con la madera de las traviesas del carril, escuchar la lluvia y hasta beber un copo de aguardiente casero, por mal que fuera. Todos saben que al viejo y misterioso propietario de la empresa Jeremías Petrus, le importa más el juego que ganar. Pero el juego hace rato que se tornó independiente de ellos, su condición de hombres que huelen dinero aunque saben que no hay forma lícita (el mundo es ilícito) de ahí llegar. Permanece la duda de si existe otro mundo ahí fuera, o mejor dicho, todos tienen la certeza de que existe, pero nadie toma la iniciativa, el primero paso, que significaría dar un adelanto de confianza y buena fe en el mundo.
No me imagino lluvia más áspera (llueve casi sin parar, durante el libro todo, con alta humedad y viento frío, solo al final, cuando el lector ya está ansioso por un esclarecimiento, escampa y da lugar a una luz cruel y cortante), ciudad más siniestra, no me imagino mejor uso del sombrero para describir un personaje. Esta novela es la mejor muestra de que la maldad está hecha por desespero, desolación, y que todos hacemos parte. Y que está cubierta por un sistema abiertamente falso y disfuncional, que alimentamos, con la esperanza de que nuestra lealtad sea recompensada. O talvez aceptamos que en esta sociedad miserable nunca pasa nada, nos acostumbramos al tedio, desespero y nos empeñamos en dissimularlo con mucho estilo.
Ahora me siento como si tuviera pasado un invierno dentro del libro. Me va a costar volver al verano mediterráneo.
No entendí bien el final /casi que me enojé con Onetti por eso. Y perdí el papelito donde anoté mas cosas que quería escribir en esta resenha.

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