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26 enero, 2015

Anthony McCarten - the english Harem (2001)



http://img1.fantasticfiction.co.uk/images/n35/n179369.jpg


A la protagonista, la joven Tracy, la echan de su trabajo en la caja de un supermercado. Sale a buscar otro y pronto encuentra en un restaurante persa. El dueño, nacido en Iran e inglés de elección,que le cae bien desde el principio. Tiene dos mujeres la tratan divinamente y hacen que ella conozca más de la cultura persa.
Ta, y después esta la muy previsible historia de amor con el jefe 20 años mayor. Tracy pasa a ser la tercera esposa, los padres no saben como reaccionar ante eso. Y el ex novio de Tracy se pone a perseguirla porque lo dejó por un "extranjero" y encima musulman. Además el estado viene con amenazas de quitarle los niños porque supuestamente no viven en una familia de como se debería.

Creo que es el peor libro que leí en años! No se puede escribir así en serio, creo que el autor lo hizo a propósito tratando de aburrir, llenar todos los clichés de una telenovela pésima.

No sé, quizás se supone que es gracioso, pero es super flojo, aburridisimo, es contado de una forma cronológica tan sencilla que yo lo leia mientras hacia mil cosas y me aburría igual. Es una pena porque el tema en sí, tiene potencia. O sea estaría apto para ser leído en el baño, si no tuviera casi 600 páginas.

Me lo recomendó esa plataforma de libros, comparándolo con Zadie Smith, pero excepto de tener la multicultural ciudad de Londres como telón de fondo, no tienen nada que ver, pero en absoluto. Zadie Smith es literatura, esto es como una comedia de Bollywood, (nunca vi pero me imagino que son así).

Al menos está para leerlo super rápido y sin pensar. Al menos el autor no se hace el intelectual, sino que lo mantiene todo bien sencillo. (Confieso que las últimas 100 páginas leí por encima).

Es una pena porque el tema en sí daba para reflexiones de diferencias culturales, de como surgen prejuicios y estereotipos y también para humor.

No lo recomiendo.


25 enero, 2015

Carlos Castaneda - Una realidad aparte (1971)


http://4.bp.blogspot.com/_uylsA4_mfNk/TGpHMUkeCwI/AAAAAAAAAYs/zOeIKNcZL7I/s1600/una%252Brealidad%252Baparte.bmp

"Una realidad aparte" es parte dos de la serie de Carlos Castaneda. Castañeda es alumno de Don Juan Matus, que a su vez es su guía y chamán, tambien es brujo de los indios Yaqui. El primer libro "Las enseñanzas de Don Juan" me encantó por lo que me puse en seguida a leer el segundo.

“Una realidad aparte” me gustó también, aunque en comparación con el primero me parece repetitivo y menos mágico, también creo que es practicamente solo novela y ya nada de anthropologiá (lo cual no tiene que ser nada malo). Y aparecen menos ayudantes alucinógenos.

"Somos humanos y es nuestro destino aprender y dejarnos arrojar en nuevos mundos inimaginables" dice Don Juan a su alumno. Igual que en el primero, se habla mucho del camino al conocimiento, de otra realidad, de la percepción y la voluntad, de la muerte y también de espiritús y aliados. Don Juan tiene su propio enteder de lo que es "ver" en comparación al mirar, todo el libro esta basado en la pregunta de si Castaneda lorará aprender o no a ver.

Me pareció dirigido a los "hermanos guerreros de luz", mucho más que el primer tomo, aunque
sin duda reflecciones sobre estos conceptos que se tematizan puden ayudar o gustar a uno sin que el libro se torne autoayuda.

Igualmente creo que a quien le gustó "Las enseñanzas de Don Juan" (el primero), no le va a disgustar “Una realidad aparte”.




Una realidad aparte

Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.



Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
El tiempo pasa…
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Sociedad / Análisis / Una realidad aparte


Nuestro experto: 
Juan Carlos de Laiglesia
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Una realidad aparte

Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.


Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
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Una realidad aparte

Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.


Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
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Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
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Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.


Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
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Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
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Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
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Christian Kracht - Faserland (1995)

                                       http://media.ebook.de/shop/coverscans/136/1362629_1362629_xl.jpg

No salió en español (todavía), pero muchos otros idiomas. Leí que se trata de una novela contemporánea importante y muy conocida, sin embargo es la primera vez que escuché del autor, me la recomendaron amigos estudiantes de letras.

Es una novela simple y corta. El protagonista, un chico de veinti-pico, sin nombre, atraviesa la Alemania de los 1990, comentando lo que ve.

Viaja desde la isla Sylt en el mar norte hasta la frontera sur en el lago Constanz y Suiza.
Segun los comentarios y pensamientos, el protagonista parece decadente e infeliz. Aunque parece ser de padres ricos y sabe criticar, no tiene para si mismo plan un de futuro, le falta identidad.

Desprecia todo lo que ve, especialmente a los hippies, es pasivo, aunque tiene todas las posibilidades, quizas busca amor, amigos y felicidad, pero está atrapado en su rutina de ser chic, de quejarse, de ser moderno y joven.
Es vulgar, provoca, por ejemplo fuma en el avión en el departamento de non-fumadores y se da cuenta que la sociedad solo lo respeta por su ropa cara.
Es alemán algo típico, es libre, viaja en aviónes, taxis y trenes, se emborracha y hace que le da la gana. Representa a una generación y a una perspectiva a la sociedad, decadente, descontenta, sin esperanzas. Y todo el rollo en la cabeza con los nazis del pasado y del presente. Crisis de identidad perpuetua. Pero que es identidad?
Me gustó lo "´90" que está, escucha música Techno y los trenes aún se llaman Bundesbahn.

Es comparable a los libros de Herman Koch aunque mucho menos provocadores y sin los dilemas morales que éste siempre entreteje.

Mención especial merece el estilo de la novela, me pareció joven, ligera y fresca y a la vez muy sencilla, ritmica y directa, tanto en lenguaje que en estructura. La recomiendo!

24 enero, 2015

Fjodor M. Dostojewskij - El eterno marido (1870)



Es el primer libro que leí del famoso Dostojewskij, siempre pensaba que era demasiado difícil o espeso para mi. Pero dentro de todo me resultó bastante fácil y entretenido, sobretodo la forma de hablar/escribir que se nota antigua me resultó interesante y llevadera.

La historia trata de un hombre, Weltschaninow, de humor cambiante.. Vive en St. Petersburgo porque unos tramites de herencia que no dejan ver su solución. Es un hombre ansioso, se siente perseguido, no duerme bien. Algun día aparece el marido de su antigua amante, Pavlow Pavlowitsch, quien está algo inclinado al vicio del alcohol, y le dice que esta falleció hace poco. Los dos hombres entablan una relación complicada, ya que Weltschaninow no sabe si el marido se enteró de que su esposa lo había engañado durante años. Cuando aparece con una hija que trata muy mal y que, como el lector sabe tiene que ser de Weltschaninow, la relación entre los dos se complica aún más. Nunca queda claro de si son amigos o enemigos.

Weltschaninow define a su emigo-enemigo con la imágen de “el eterno marido”, fiel, paciente y traicionado, y celoso de un amante luminoso al que nunca podrá igualarse.

El libro da un retato social de la época, los dos hombres anhelan dinero, estabilidad y prestigio que logran mediante el casamiento o herencias, nunca por mérito personal.

Es una novela breve. No me pareció para nada una perdida de tiempo, ni tampoco salto en jubilo y creo que quizas no entendí bien que quiso demostrar Dostojewskij. 
Siempre agradezco si los lectores de este blog me pueden comentar o explicar acerca de los autores y libros reseñados aqui.

19 enero, 2015

Carlos Castaneda / Las enseñanzas de Don Juan (1968)



No sabía que esperar de este libro, pero tenía muchos prejuicios. Hace unos años había pensado que Castaneda era algo como Paulo Coelho, pero ahora sé que no tiene absolutamente nada que ver. Después pensaba que se trataba más que nada de un libro de apuntes sobre trips con ciertas plantitas como el peyote y unos hongos, pensamientos medio volados, caóticos y que adicionalmente tendría unb toque de filosofía apuntada de las enseñanzas de algún indio mexicano.
Pero lo leí de otra manera. Y superó por mucho mis exprectativas. Mi edición (alemana) tenía un prefacio muy informativo escrito por Castaneda en 1998, el año de su muerte y otra introducción tambien muy interresante de Walter Goldschmied. Lo leí por lo tanto como un estudio antropológico.
Castaneda, estudiante de antropología/etnología en la Universidad de California, los Ángeles, escribió su tesis de doctorado/promoción sobre las construcciónes de realidad no-ordinaria, cosa que ahora sería quizás no tan especial, pero en ese entonces sus profesores trataban de desaventurarlo de su idea “poco seria”. La primera publicación es de 1968, las experiencias de las que escribe son de hace 55 años. Con el apoyo de otros dos de sus profesores que sin embargo lo alentaron siguió adelante con sus ideas e inscribió un estudio único y muy valioso. En la primera página tiene una cita de Georg Simmel que fue uno de los primeros sociólogos. Castaneda estudió también con Harold Garfinkel del departamento de sociología de la universidad californiana. La ethno-methodología que éste desarolló se sigue enseñando hoy día y yo en mis tiempos de facultad escribí varias monografías/trabajos basandome en el paradigma de él y sus discípulos. O sea, para mi leer Castaneda fue mucho más que solo leer relatos personales sobre sueños e alucinaciones asistidas de plantas como el peyote.
Si uno quiere documentar otra realidad, la tiene que entender y explicar desde adentro, con sus conceptos, no la puede medir y comparar con la suya, porque una verdad neutra o absoluta no hay. En la introducción de Goldschmied, que me gustó mucho, dice así: 
“La antropología nos enseñó que el mundo se define de diferentes modos según su sitio. No es solamente que las personas tienen habitos diferentes, que creen en dioses distintos y tienen diferentes expectativas a la vida después de la muerte. Los mundos de otros pueblos también tienen una apariencia distinta. Las condiciones metafísicas mismas difieren: el espacio no cede a la geometría euclídica, el tiempo no constituye un fluir ininterrumpido en una sola dirección, las causas de los acontecimientos no se explican desde la lógica de Aristoteles..

Las sustancias psicoactivas utilizadas que se utilizaron en las enseñanzas son: el cacto peyote (Lophophora williamsii) o mescalito, la Datura inoxia (yerba del diablo) o jimson weed y algunos honguitos (Psilocybe mexicana) que se fuman.

A través de la ingestión por separado de cada uno de estos alucinógenos produjo en mí, su aprendiz, unos estados peculiares de percepción distorsionada, o conciencia alterada, que he llamado "estados de realidad no ordinaria". He usado la palabra "realidad" porque una premisa principal en el sistema de creencias de don Juan era que los estados de conciencia producidos por la ingestión de cualquiera de las tres plantas no eran alucinaciones, sino aspectos concretos, aunque no comunes, de la realidad de la vida cotidiana. Don Juan no se comportaba hacia tales estados de realidad no ordinaria "como si" fueran reales; los tomaba "como" reales.

Mi edición contaba además con casi 100 páginas de Apéndice “Analisis estructural”, donde se explica la logica interna y la coherencia de los conceptos y términos utilizados en las enseñanzas de Don Juan. El “orden operativo” es muy interesante y admiro la sistemática con la que Castaneda se pensó todo para entender el sistema complejo de la realidad de Don Juan.
Me atrapó desde el principio y lo recomiendo! Ya empecé el segundo libro “Una Realidad Aparte”.

08 enero, 2015

Graham Greene - La defensa (cuentos) (ca. 1930 - 1954)


Hace tiempo tengo en mi lista anotada que quiero leer algo de Greene, porque no conozco nada de él. Es considerado uno de los grandes autores del siglo 20 aunque (o porque) escribió sus novelas importantes desde la perspectiva católica.
Se trata de una colección de siete relatos, cuentos cortos y muy cortos. No soy mucho de leer cuentos cortos, pero estos entretienen y son fáciles de entender. Son "La defensa", "Prueba definitiva", "Una oportunidad", "Un día ganado", "El espía", "Un lugar junto a Edgware Road" y "Un ídolo caído". El último es el más largo y el que más me gustó. Levantan bastante suspenso y uno se queda con ganas de que el relato siga unas 300 páginas más.
Recomendable.

07 enero, 2015

Aldous Huxley - Un mundo feliz (1932)

Acabé otro clásico que querìa leer hace mucho. Escrito en el año 1932 da una vision de un posible futuro tan angustiante y real que impresiona!
En la novela se ven reflejados desarollos de la sociedad actual (1932 y porque no 2015) que el autor considera problemáticas o discutibles, como lo son la división en clases, la educaciòn que parece lavado de cerebro, drogas y medicamentos, y cosas del entretenimiento, de los valores, que los describe de forma ironica y exagerada en su novela.
En el mundo feliz son muy importante la comunidad, en cambio la soledad y la monogamía mal vistas. Se practica la negación de historia, la reproducción sin sexo, y diversión sin límite. Todo está descrito con una buena dosis de humor. Por ejemplo hay "chicles de hormona sexual" para entrar en calor o juegan al golf electromagnetico. El uso de eslóganes repetitivos se efectua con gran eficacia cual lavado de cerebro. La religion sustituye a Dios por Ford, el desarrollador de autos creador del sistema de la línea de montaje, de modo que las personas usan expresiones como "Oh, Ford mio!". En muchas cosas Aldous Huxley predicó el futuro. Acertó bien. La novela por ejemplo anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva. (Leí que "Un mundo feliz" fue una gran influencia para el libro Las particulas elementares de Michel Houllebecq reseñado por mí acá hace poco). En otras cosas no la emboca del todo, pero casi, por ejemplo se mueve la gente solo en helicopteros, la guerra y la pobreza han sido erradicadas, y todos son permanentemente felices. La familia, la diversidad cultural, el arte, literatura, y religión ya no existen y estan considerados daninos y estupidos.
La sociedad descrita es consistente, lógico, que Aldous Huxley es un genio, ya lo sabía antes y este libro me lo comprobó. La sátira es la mejor forma de criticar el capitalismo y consumismo.
En fin, es una lectura obligatoria!


06 enero, 2015

Hermann Hesse - Siddhartha




Me dieron este libro de un modo tan lindo que no pude decir “no gracias”. Igual lo quería leer, porque no tenía ninguna razón manifesta para rechazarlo. El otro libro famoso del autor, el “Lobo estepario” había empezado con mucha espectativa y resultó que me pareció super aburrido, desde ahí tenía grandes dudas de si leer o no, más de Hesse. Este libro por lo tanto empecé con muy bajas (o hasta negativas) espectativas, y al final me dejó una impresion no tan mala como había esperado, pero igual no lo recomendaría.
La historia de Siddhartha es la de un hombre que busca la paz interior, el sentido de la vida, o la felicidad y por eso en el curso de su vida intenta varios caminos. Sigue maestros, medita, ayuna, va a la ciudad, busca amor, etc.
El primer tercio iba muy flojo, repetitivo, aburrido, me pareció un libro para niños de 12 años. 
Después le econtré algunas observaciones que me gustaron, por ejemplo ahí cuando Siddhartha explica porque meditar y ayunar no vale menos que ser comerciante. Después me volví a aburrir, pues, es más que previsible. El último capítulo es el mejor de todo el libro, pienso que hubiese bastado con leer eso.
Lo bueno es que se lee en unas pocas horitas y no es para nada dificil, sin embargo, estoy segura que a los 12 años me hubiese gustado

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